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La retórica del desarrollo y la colonialidad del saber |
Walter Mignolo

Thoughts on modernity/coloniality, geopolitics of knowledge, border thinking, pluriversality, and the decolonial option.

La retórica del desarrollo y la colonialidad del saber

Publicado en Pagina 12 Buenos Aires, Mayo 15, 2009.
[Version resumida del argumento desarrollado en la entrada anterior ” At the end…]

Los sucesos desarrollados alrededor de las investigaciones de Andrés Carrasco sobre el herbicida empleado en la siembra y cultivo de la soja es un eslabón de una larga cadena y de una creciente tendencia de varias caras que miran en la misma dirección. Las investigaciones de Carrasco ponen de relieve un principio general de la economía llamada capitalista. En ella, todo se somete al aumento de producción y de las ganancias, no importa quien caiga. Como el fin son las ganancias, el fin justifica los medios. Esto fue así desde el comienzo histórico del capitalismo en el siglo XVI, cuando la trata de esclavos hizo que las vidas humanas fueran desechables en pos de la producción, la acumulación y las ganancias.

Ese principio se ha generalizado de tal manera que, curiosamente, el director del departamento de estudios de las religiones en la Universidad de Columbia, Mark Taylor, publicó un artículo de opinión hace un par de semanas en el New York Times, titulado “El fin de la universidad como la conocimos.” Compara la universidad actual con el colapso de Wall Street y de la industria automotriz en Detroit: sistemas ya fuera de funcionamiento que necesitan remozamiento y regulación. La universidad -argumenta- necesita remozamiento y regulación. Una de los lastres que carga es haberse convertido en centros de investigación y docencia alejados de los problemas actuales de la sociedad. Hasta ahí estamos de acuerdo. El filósofo jamaiquino Lewis Gordon adelantó argumentos semejantes hace ya un tiempo describiendo esta situación como una “decadencia disciplinaria”, que pone la ortodoxia del método en primer lugar, y los problemas en segundo. El método precede y supera al problema.

¿Qué propone Taylor? Plantea que en vez de la organización actual en departamentos disciplinarios se organicen unidades de investigación en torno a problemas urgentes. El problema del agua, por ejemplo. Ahora bien, la investigación creativa, como la describe Taylor, en torno al problema del agua estará guiada por dos tipos de intereses. Una vertiente es la de las corporaciones que ya hicieron del agua una mercancía. Las investigaciones en esta orientación tendrán primero el ojo puesto en las ganancias, en cómo se puede hacer más dinero con la comercialización del agua. Usarán la retórica del progreso y el desarrollo sustentable, sin duda. Otra vertiente es la que defiende Vandana Shiva en su libro Las guerras del agua: investigaciones creativas para revelar los subterfugios de las corporaciones interesadas en las ganancias y en la mercantilización del agua, no en la vida. La mercancía-agua viene primero, después se verá cuántos la pueden comprar, y cuánto adelantan los inversores de bolsa para incrementar el precio del agua a futuro.

Volvamos a Taylor. La visión de la universidad futura que él propone coincide con el enunciado de una circular lanzada por los organizadores del Foro Universitario Mundial que se hará en Davos en 2010: “Una de las paradojas de nuestro tiempo es que el pensamiento más creativo proviene más de las empresas, los políticos y los líderes sociales que de la academia. El Foro Universitario Mundial se ha creado en la creencia de que hay una necesidad urgente para los académicos de conectarse más directa y arriesgadamente con las cuestiones fundamentales de nuestro tiempo. De la misma manera en que el Foro Económico Mundial se ha forjado un rol de liderazgo global para los políticos, los empresarios y los líderes sociales”. En este párrafo, se asume que hay un solo tipo de creatividad, la creatividad positiva para el desarrollo. No se tiene en cuenta, por cierto, la creatividad investigativa que pone de relieve lo que la investigación positiva oculta (como los casos de Andrés Carrasco o Vandana Shiva). La filosofía que subyace en la organización del Foro Universitario Mundial es la creatividad para el desarrollo. La misma creatividad que desembocó en el derrumbe de Wall Street.

En cambio, lo que necesitamos es otro tipo de creatividad: respuestas como las que ha dado la comunidad académica en Argentina ante el “affaire Carrasco.” Oponerse al proyecto de Davos es sólo una parte y quizás mínima del problema. Es necesario trabajar creativamente en opciones descoloniales a futuro (en vez the reproducir y remozar las opciones desarrollistas) del saber y de la investigación, con miras a la creación de futuros globales comunales (ya no la universalidad capitalista ni la comunista, hermanas gemelas de la Ilustración). La ecuación desarrollo/libertad es cada vez menos evidente.Tal creatividad tendrá que comenzar a partir de horizontes en los que ya no será posible por puro sentido común, ni aún para los propios terratenientes argentinos ni para la propia Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes, aceptar acciones devastadoras como las de Monsanto y otras corporaciones semejantes. También los organizadores del Foro en Davos tendrán que advertir que están azuzando el fuego de una carrera hacia la devastación. El problema ya no es declararse anticapitalista. El problema es de vida o muerte si el capitalismo se reconstruye después de su propio intento fallido de suicidio. El problema fundamental del capitalismo es haber generado sujetos moldeados por el éxito, y el éxito por las ganancias, y la felicidad por la posesión de objetos. Subjetividades de muerte bajo la convicción (o la mala fe) de ser generadores de vida y de bienestar.

4 responses to “La retórica del desarrollo y la colonialidad del saber”

  1. Samuel S says:

    Eso que Ud. llama el “problema central” del capitalismo es lo que algunos estudiosos dentro del mismo capitalismo han llamado su “hora de mayor triunfo”, recordando aquella frase cínica de Hernando de Soto: la hora de mayor triunfo del capitalismo es su hora de mayor crisis (paráfrasis mía). Ya el mismo Marx señalaba (creo que en su Grundrisse) esa tendencia universalizante del capitalismo que era capaz de transformar todo en su afán por expandir mercados y por ello adaptarse a condiciones que iban más allá de sus aparentes limitaciones; algo que más tarde Schumpeter, desde el mismo capitalismo, caracterizara con aquella también famosa frase de “destrucción creadora”. El hecho es que el capitalismo ha sido, hasta ahora, capaz de adaptarse y superar sus repetidos ciclos de crisis (algo que también nos advirtiera Marx aunque en sus trabajos posteriores buscara minimizar). Por otro lado, existe hoy día un mayor cinismo en cuanto a posiciones ideológicas que tal vez explique porque ya el problema no es declararse” anticapitalista” como Ud. bien dice (algo que la narrativa de autores contemporáneos como Bolaño lo ilustran muy bien, en mi opinión). Todo ello me incita a ser receloso en torno a algunos anuncios de la inminente ruina del capitalismo. Estoy de acuerdo con Ud. que es necesario buscar opciones “decoloniales a futuro”, lo que me temo es que la academia, y más aún la que funciona en centros hegemónicos y colonizantes como el estadounidense, poco puede ayudarnos en este sentido, y aquí hablo como latinoamericano. Por otro lado, me temo que a veces se cae en el error, mucho más en estas latitudes, de correr en tropel a apoyar proyectos de reforma en nuestra Latinoamérica que no sólo pecan de utópicos (sean de corte [neo]liberal y/o socialista) sino también de ineficaces. Algo que veo está sucediendo con algunos proyectos revolucionarios que ocurren por allí hoy día. En fin, comparto su tesis de la necesidad de una nueva creatividad, y que esta debería ir más allá de la simple denuncia y queja, algo que hemos estado haciendo ya por demasiado tiempo. Sin embargo, y ya en relación al tema de la educación con que Ud. inicia esta entrega, mi preocupación es si acaso ya no hemos jugado demasiado en el pasado con esa idea de poner la educación “al servicio de la sociedad”. Y no es que yo esté en contra de lo esencial de la propuesta, todo lo contrario, sino que yo no puedo evitar pensar en tantas atrocidades que se han cometido en el pasado bajo esa misma bandera. En otras palabras, yo no sé hasta que punto es conveniente continuar creando alternativas hegemonizantes a la hegemonía. Y a lo mejor es que no hay alternativa, pero no deja de causarme escalofríos. Bueno, disculpe el abuso.

  2. Walter says:

    Efectivamente Samuel, en su argumento habria dos opciones que son dos opciones en vigencia: una opcion es que no hay alternativas, y la consecuencia es la resignacion y el lamento de que no hay alternativas. La otra es la opcion descolonial. Pero no se trata de elegir, sino de multiplicar las opciones. Si se tratara de elegir estrariamos en el juego de la mejor opcion es la que gana, y como gana nos lleva a pensar que no hay alternativas. La opcion descolonial no propone un nuevo universal abstracto que desplace o reemplace a la maquinaria economico-politico-tecnologico-mediatica actual. Propone el desenganche de la ilusion de que no hay alternativas.

  3. Samuel S says:

    Estoy de acuerdo con Ud. en cuanto a estar abiertos a nuevas alternativas y al problema de los “universales”. Sin embargo, me pregunto qué hacemos con todas esas alternativas, ya que hay que tener criterios de selección… hay que elegir, hoy o mañana. ¿No cree Ud. que los fundacionalistas (marxistas o no) están en lo cierto en su crítica del relativismo post-estructuralista en cuanto a que no ofrece universales? Reconozco la ventaja de tener una diversidad de alternativas, pero me preocupa lo que hagamos con ellas. ¿Vamos acaso a continuar experimentando alternativas, por ensayo y error, hasta que el Sol se vuelva una gigante roja y nos consuma a todos, por decirlo de algún modo? Quizás eso sea irremediable, pero no me extraña entonces el atractivo que tienen sistemas como el capitalista o el socialista, que ofrece universales que guían, para bien o para mal, en el proceso de selección de alternativas. ¿Es tener una diversidad de alternativas lo más conveniente? Presumo que sí, pero ¿qué hacemos con ellas? ¿Cómo nos ayuda la opción descolonial en la labor de transitar esa diversidad? ¿Cómo nos ayuda a evitar el mal de nuestro tiempo, donde las opciones son tantas que terminamos anulados, apáticos, inmóviles?

  4. Walter says:

    Gracias Samuel por sus reflecciones. Mi respuesta corta es remitirlo a los ” links” que estan en el el ” posting” reciente, “Generar conocimientos desde adentro.”

    Es util tambien este parrafo de Lewis Gordon, en su articulo ” Fanon and development” que se consigue en la web:

    When the people are ready, the crucial question will be of how many ideas are available for
    the reorganization of social life. The ideas, many of which will unfold
    through years of engaged political work, need not be perfect, for in the
    end, it will be the hard, creative work of the communities that take them
    on. That work is the concrete manifestation of political imagination.
    Fanon described this goal as setting afoot a new humanity. He knew
    how terrifying such an effort is, for we do live in times where such a
    radical break appears as no less than the end of the world. In the meantime,
    the task of building infrastructures for something new must be planned,
    and where there is some room, attempted, as we all no doubt already know,
    because given the sociogenic dimension of the problem, we have no other
    option but to build the options on which the future of our species rest.

    La opcion descolonial es una opcion, no una mision. Multiplicar las opcions significa primero no caer en la opcion unica que proponia el neoliberalismo, Y significa confiar en que las comunidades que se alzan en proyectos de descolonizacion, no necesitan del intelectual que le organize las opciones y les diga cual es la mejor. Estas son visiones modernas, tanto teologicas como seculares, la mision salvadora de la modernidad. Por ahi me parece que van los derroteros de la accion y pensamiento futuros. La opcion descolonial es una. Pero hay mucha gente en el mundo que habita la herida colonial.

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