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Op-eds – Walter Mignolo http://waltermignolo.com Just another WordPress site Sat, 27 Sep 2014 22:02:48 +0000 en-US hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.4.2 Elecciones en Brasil: Entre la reoccidentalización y la desoccidentalización http://waltermignolo.com/elecciones-en-brasil-entre-la-reoccidentalizacion-y-la-desoccidentalizacion/ http://waltermignolo.com/elecciones-en-brasil-entre-la-reoccidentalizacion-y-la-desoccidentalizacion/#respond Sat, 27 Sep 2014 22:02:38 +0000 http://waltermignolo.com/?p=1317 Durante su presidencia Dilma Rousseff aumentó el distanciamiento  entre Brasil y los EE.UU, distanciamiento que comenzó durante la presidencia de Ignacio Lula da Silva. Dos acontecimientos importantes, en el pasado reciente, aumentaron tanto la distancia y como la tensión entre los dos estados: Rousseff canceló su visita a Washington al hacerse público que los Estados Unidos espiaban al gobierno de Brasil y, en julio de este año, la reunión de los BRICS en Brazil y el fuerte apoyo de Rousseff a la creación del banco BRICS acentuó el proceso ya comenzado.

Cuando la iniciativa del Banco BRICS fue criticado como una iniciativa contra el FMI y el Banco Mundial, Dilma Rousseff fue citada diciendo que la iniciativa no era en contra de esto o de lo otro sino que es “a favor de nuestros intereses.” “Nuestros intereses” aquí se refería a los BRICS y a los estados que el banco BRICS apoyaría tanto para su consolidación económica como para evitar que las draconianas tasas de intereses y delincuentes legales como Paul Singers, mantuvieran a estados emergentes bajo la esclavitud de la deuda.

Marina da Silva surgió a la notoriedad después del accidente de aviación que acabó con la vida del candidato presidencial Eduardo Campos, el 13 de agosto de 2014. Hubo mucha especulación y no faltaron las teorías de la conspiración en el análisis tanto del accidente como de sus consecuencias—el salto de Marina da Silva a la candidatura presidencial.

El 27 de septiembre el periódico español El País en línea publicó un artículo con este título: “La candidatura de Silva apuesta por Una actitud mas cercana a los Estados Unidos.” El título trajo a la luz lo que ya se sabía, pero andaba dispersado en la campaña de da Silva: su inclinación política hacia la reoccidentalización y, en consecuencia, la posibilidad de que bajo su presidencia Brazil se una a la Alianza del Pacífico junto a Colombia, México, Perú y Chile que mantiene una posición ambigua en este asunto desde que Michele Bachelet asumió la presidencia. Un giro semejante en la política exterior de Brazil abriría un signo de interrogación sobre su role en UNASUR.

Hay, sin duda, mucho en juego en estas elecciones; mucho más de lo que presupone toda elección presidencial. Brasil se ha convertido en el estado líder en Sudamérica / Centroamérica y el Caribe. Al mismo tiempo, el orden mundial global ha llegado al punto del no-regreso en la creciente afirmación de tendencias desoccidentalizantes (BRICS, Indonesia, Turquía) y las respuestas reoccidentalizantes (US y la UE en Ucrania, en Siria, en el Oriente Medio).

En los últimos dos años Rusia y China detuvieron la invasión estadounidense a Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU. Por otra parte India “conmocionó al mundo” (según los medios títulos grandiosos) al unir fuerzas con Rusia y China contrarias a las expectativas de Estados Unidos. Occidente (los EE.UU. y los estados centrales de la UE) está perdiendo los privilegios ganados en quinientos años de consolidación y expansión y, como es de esperar, perder privilegios es duro. Los signos de la batalla por mantener el liderazgo global no es sólo evidente en Siria, Ucrania y el Medio Oriente, sino que el presidente Barack Obama lo dijo explícitamente en su discurso en la reciente reunión de la ONU.

Un aspecto notoriamente ausente en la campaña y en los medios de comunicación que informan sobre la campaña es la configuración racial de ambas candidatas. Nadie se confundiría al decir que  Dilma Rousseff es “blanca” y Marina da Silva es “negra.” Escribo estas palabras en comillas debido a las ambigüedades de su significado, al mismo tiempo que tienen una presencia innegable en conversaciones diarias.

Curiosamente, Marina da Silva se promueve como candidata “verde,” es decir, ecologista; mientras que a Rousseff se la describe como un rasgo común en los estados de América Latina de hoy “ex guerrillera marxista”: el presidente Uruguay, el vice-presidente de Bolivia, y la presidente de Argentina han hecho sentir sus voces en las batallas por la liberación en el último cuarto del siglo XX. Pero la ¨raza¨ no fue un tema notorio en estas campañas. Tal vez después del entusiasmo inicial con la presidencia de Barack Obama y lo que siguió, la gente y los medios de comunicación se dieron cuenta de que una cosas es tratar el racismo en la sociedad civil y otra muy diferente, tener expectativas en que una persona pueda doblar en uno o dos períodos presidenciales la estructura político-económica de la forma-Estado.

Los ciudadanos brasileños votarán de acuerdo a sus intereses nacionales, personales e institucionales, y no por si Rousseff es blanca y da Silva negra; o por si una era ex guerrillera marxista y la otra una actual ambientalista.   Algunos votante pueden estar al tanto del significado y los interés que respaldan a una ex guerrillera marxista y a una actual ambientalista. Los votantes, presumo, no emitirán tampoco su voto considerando si el estado brasileño en el próximo ciclo presidencial seguiría la ruta BRICS o giraría hacia los EE.UU. y la UE; es decir, si Brasil continuaría en la ruta desoccidentalizante o daría un giro aliándose a la reoccidentalización.
Si la mayoría de los posibles votantes no especularán sobre estas consecuencias,  el resultado de la elección tendrá sin lugar a dudas un impacto significativo en América Latina y, desde luego, en el orden mundial.

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On Pluriversality http://waltermignolo.com/on-pluriversality/ http://waltermignolo.com/on-pluriversality/#respond Sun, 20 Oct 2013 14:52:20 +0000 http://waltermignolo.com/?p=1133 The piece below was written in rsponse to a question formulated by Arturo Escobar, Marisol de la Cadena and Mario Blaser. Marisol, Mario and Arturo are starting a project investigating the various uses of the concept of ¨pluriverse.¨ They asked me how I stumbled into the concept and how I  used and use  it. In responding to them i ended up writing a sort of auto-biographic op-ed on pluriversality.

Here it is:

      The first time I used the concept of pluriverse was in a series of conferences between 1996 and 1998 , which was finally published in 2000 in Binghamton REVIEW, the journal of the Fernand Braudel Center , in the title of ¨The Zapatista´s Theoretical Revolution. Its consequences historical, political and epistemological.” It appeared as a chapter  slightly revised, in The Darker Side of Western Modenrnity, 2011. Which means that during the 14/5 years span  the concept of pluriversality was used in many instances of my work. I heard about it during the early years of the Zapatista’s uprising. Franz Hinkelammert and Enrique Dussel were using the term and it fitted perfectly well perfectly well with the idea of  “pluritopic hermeneutics” I borrowed from Raymundo Pannikar and became a crucial concept in The Darker Side of the Renaissance. (1995 ).
      Hermeneutics, in Western genealogy of thoughts, names a type of reflection on meaning and interpretation within one cosmology, Western cosmology. When you have to deal with two or more cosmologies, as i did in The Darker Side of the Renaissance, you need a pluritopic hermeneutics. Why? Because you are dealing with a pluriverse of meaning and not onli with a universe of meaning. Pluriversality became my key arguments to call into question the concept of universality, so dear to Western cosmology. How so? Western epistemology and hermeneutics  (meaning Greek and Latin languages translated into the six modern European and imperial languages) managed universalize its own concept of universality dismissing the fact that  all known civilizations are founded on the universality of his own cosmology. 
       There is no reason to believe that the Bible is universal and the Popol Vuh is not. The universalization of universality in the West was part of its imperial project .So then a key idea in  Local Histories / Global Designs (2000/2012) was ¨ pluriversality as a universal project.”  That is the universal can only be pluriversal, which also matched the Zapatista’s idea of a world in which many world would coexist.  We, in the planet, had arrived at the end of the era of abstract universals, that is of one universal universality. 
     Pluriversality is not cultural relativism, but entanglement of several cosmologies connected today in a power differential. That power differential is the logic of coloniality covered up by the rhetorical narrative of modernity. Modernity is a fiction that carries in it the seed of Western pretense to universality.Expanding on that line of reasoning, it was necessary to introduce a concept that capture the “/” of modernity/coloniality, that is, the “/” of the entanglement and power differential. And that concept was rendered as “border thinking, border epistemology, border gnosis.”
     If a pluriverse is not a world of independent units (cultural relativism) but a world entangled through and by the colonial matrix of power, then, it a way of thinking and understanding that dwells in the entanglement, in the borders, is needed. So the point is not to “study” the borders, very fashionable today, while at the same time “dwelling” in a territorial epistemology, would imply that you accept a pluriverse some place out there that you “observe” from some place else outside the pluriverse.
      To do so it is necessary to maintain the territoriality of the disciplines grounded on the imperial epistemology of modernity. Thinking pluritopically means, instead, to dwell in the border. Dwelling in the border is not border-crossing, even less looking and studying the borders from the territorial gaze of the disciplines. Today “border study” became fashionable, even in Europe. Scholars studying borders are in general not dwelling in them. Who dwell in the border are the migrants from Africa, West Asia and Latin America, mainly. That’s what I learned from Anzaldúa. Chicanos and Chiacanas are migrants and queers, migrants or not, are always dwelling in the border.
      I think the impact that Local Histories / Global Designs was writing in inhabiting the border not just observing and describing it. I revealed in the preface to the second edition (2012) that the argument was a rewriting of Hegel’s philosophy of history inhabiting the border. So that border epistemology became the way, as in Buddhism, or the method, as in Western sciences, social or not, of decolonial thinking and doing.  A key point to move away from the trap that distinguishes theory from praxis. Reflexive praxis is, instead, the motu at Amawtay Wasi. Why, because the very education project is built on border epistemology. The overall world-sense is Indigenous and Andean cosmology, not rejecting Indigenous European cosmology but em-bodied it in Andean cosmology.
      Border thinking is why take the effort to combine the body with writing, writing with the body and not just in the body, combine the heart with the mind, senti-pensar (feeling-thinking) as they say in Ecuador .In the In the Darker Side of Western Modernity i returned to the idea of pluriversality connecting it with the idea of multiverse in Humberto Maturana’s epistemology. The multiverse is for Maturana a world of truth in parenthesis while the universe is a world built on truth without parenthesis. Uni-verality is always imperial and war-driven. Pluri and multi verses and convivial, dialogical or plurilogical. Now pluri- and multi-verses exists independent of the state and the corporations and it is the work of the emerging global political society, e.g., the sector of society organizing themselves around specific projects once they/we realize that neither the state nor the corporations have room for multi- or pluriverses.
        While “multi and pluriverses” characterizes the making of the global political society, in the realm of the state and the corporations the vocabulary is that of “multipolar world.”  The multi-polar world of today has been opened up by the economic growth and political confidence of China’s inter-state politics, together with the BRICS and the growing economies and politics of Indonesia and Turkey, the Latin American states in Mercosur following the leadership of Brazil, member of BRICS countries. When Vladimir Putin “stole” Barack Obama menace of invading Syria, it was evident that the unipolar world that made possible the invasion of Iraq is not longer in place. And it seems obvious also that Putin’s chess move was possible because of the support of BRICS alliance of which he is the current chair. Thus, I would like to use pluriverse in the sphere of decolonial projects coming from the global political society (desracializing and depatriarchalizing projects, food sovereignity, economic organization of reciprocity and definancializaiton of money, decolonization of knowledge and of being, decolonization of religion to liberate spirituality, decolonization of aesthetics to liberate aesthesis, etc., etc., etc.) and multi-polarity in the sphere of politico-economic dewesternization, lead states projects.
 
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Towards the End of the University as we Knew It (II). http://waltermignolo.com/towards-the-end-of-the-university-as-we-knew-it-ii/ http://waltermignolo.com/towards-the-end-of-the-university-as-we-knew-it-ii/#respond Sun, 29 Sep 2013 16:48:22 +0000 http://waltermignolo.com/?p=1056 Louis Yako has fired an enlightening broadside from his graduate student´s experience, calling our attention to were the university as we know it today is heading. Since the classic book by Bill Readings (The University in Ruins, 1996), scholars have been proactive in alerting all of us on universities’ corporate turn. But it was less common to hear the voice, the feeling, the experience and the opinion of graduate students in publications of wide circulation (like Counterpunch).

Readings was already seeing the university’ corporate turn in the US. Shortly after, European, Asian, Latin American, African universities began to follow suit. The corporate turn doesn’t refer to universities being funded by corporations, but to the corporate values that is increasingly dominating its vision and mission. But, again, to hear about the effect that corporatization of learning has in graduate students, shall give all of us pause.

 Now universities are going global and going global means to engage in travelling to different places of the world, either to sign agreements or build university campuses outside of the country. Administrators doing all these jobs travel in business class; faculty following up and going to teach or do research, when all is said and done, travel economy class. Graduate students are funded to follow suit and to justify the administration business. Managerial thinking prevails over leisure thinking.

 I am not saying that graduate students shall not take advantage of universities going global. I am calling attention to pre-packaged, managerial “what to do to succeed” as Yako tell us he, and other graduate students, where being instructed from the pulpit. I am not saying either that students shall be taught to “fail.” I am flagging the meaning of “succeed.” I would prefer a university that encourage students how to liberate themselves from the actual meaning of “succeed.”

Yako depicts another scene that takes us in the same direction: we are approaching the day, Yako suggests, in which available jobs at the university will be for administrative positions. Faculty will not be needed. Courses will be taught online by faculty and also by lectures hire by the hour, and the same course could be repeated every year without the faculty or the lecture being present.

 At this point it will be useful to recall another side of the same coin: the op-ed by Mark C. Taylor published in the NYT, “End of the University as we Know It.”  The article was largely debated on line. I posted my view on the issue in my blog.  It could be helpful also to take into account, in these current debates, the history of the modern university and its imperial/colonial sides.

This tendency is not only affecting “developed” states and the beacons of Western Civilization, but is a global phenomenon. Zulma Palermo has documented this situation in Argentina.  As far as economy has become the dominant factor and the guiding light of governments, corporations and “the middle class,” the corporate model both in private and state university, mutates into a place where “experts” are trained. Some private university can still afford maintaining the humanities and less crucial social sciences (like history and anthropology) and securing that sociology, economy and political sciences serve well the goals of the corporate university.

 The history of the university runs parallel to the foundation and consolidation of Western Civilization and its colonial enterprises. That history could help us in understanding not only the direction the university is taking today but more important could help us will us to “rescue” creativity and knowledge-making from becoming only associated to the needs of the increasing corporate vision of the world.

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Re-emerger: el retorno del Este Global y del Sur Global. http://waltermignolo.com/re-emerger-el-retorno-del-lejano-este-y-del-sur-global/ http://waltermignolo.com/re-emerger-el-retorno-del-lejano-este-y-del-sur-global/#respond Sat, 22 Jun 2013 16:55:11 +0000 http://waltermignolo.com/?p=901 Entrevista a Walter Mignolo -->EntEntrevista con Walter Mignolo -->

Entrevista con Walter Mignolo

Por Norma Giarracca para CAUSA SUR, Buenos Aires, Argentina, Febrero 2013

 (*) Sobre el concepto “re-emerger” ver mi artículo publicado en Ibraaz.

  1) En tu último libro (The darker side of western modernity. Global futures, decolonial options) dedicas uno de los primeros capítulos a “la vía del futuro: reoccidentalización, desoccidentalización y descolonialidad” ¿puedes explicitar estos conceptos?

Una de las tesis fuertes del primer capítulo es el plural: ¨las vías futuras¨ o ¨las vías hacia el futuro.¨ Este punto es crucial puesto las tres trayectorias que mencionas (re–occidentalización, des-occidentalización y descolonialidad) no las veo como que una va a ganar y se va a imponer sobre las otras. El punto fundamental es que estamos en un cambio de época, como lo aprendí del activista e intelectual José de Souza Silva. El cambio de época lo veo en el agotamiento de los universales abstractos como Cristianismo, (Neo) Liberalismo y (Neo) Marxismo, en la construcción de la idea de la civilización occidental, desde el renacimiento en adelante, pasando por la ilustración. Con la ilustración, Liberalismo y Socialismo/Marxismo compitieron por el lugar que había ocupado el Cristianismo como proyecto global de cristianización. Las versiones siguientes se manifestaron en el conflicto entre Liberalismo y Socialismo/Comunismo, durante la Guerra Fría. El fin de la Guerra Fría, que fue consecuencia del proyecto neo-liberal que emergió hacia finales de los 70s, creó la ilusión triunfalista que Francis Fukuyama enunció como ¨el fin de la historia.¨ En verdad, Fukuyama no estuvo errado: fue el fin de la historia de los universales abstractos y del dominio de la civilización occidental. Lo que comenzó a partir de finales de los noventa y principios del siglo XXI (sobre todo con la necesidad de Estados Unidos de encontrar una razón para reforzar la seguridad nacional que había perdido con la caída de la Unión Soviética y que ¨encontró¨ en el 9/11), fue la consolidación de proyectos y trayectorias que estaban latentes al menos desde la Conferencia de Bandung, en 1955: ni capitalismo ni comunismo, sino descolonización y des-occidentalización.

En fin, estas tres trayectorias están marcando y marcarán durante el siglo XXI los caminos de los futuros posibles, puesto que coexistirán en tensión y en conflicto. Pero ya la re-occidentalización no podrá controlar la des-occidentalización y la descolonialidad. El cambio de época equivale al cierre de la formación, consolidación y expansión de la Civilización Occidental (esto es de la Occidentalización) y de su base de sustento: la matriz (o patrón en palabras de Quijano) colonial del poder. Mientras que la Occidentalización fue controlada y manejada por estados, monárquicos-religiosos o seculares (España, Portugal, Italia, Holanda, Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos) la re-occidentalización (liderada por Estados Unidos) se enfrenta ya con la des-occidentalización y la descolonialidad. Ahí se abren las vías futuras y se cierra la posibilidad de un mundo homogéneo, occidentalizado. Lo cual no quiere decir que no habrá Mac Donalds en China o en Singapur. Quiere decir que las decisiones de cualquier tipo e índole serán tomadas en Singapur y en China, en Turquía y en Indonesia.

En ese primer capítulo hablo en realidad de cinco trayectorias y no sólo de tres. Además de las tres mencionadas, analizo ¨la reorientación de la izquierda—me refiero a la izquierda Marxista—después de la caída de la Unión Soviética y al hecho de que ya no es ésta la única opción contrapuesta a la opción neo-liberal. Analizo también la ¨opción espiritual¨. Opción muy compleja puesto que por un lado se entrecruza con la des-occidentalización político-religiosa que encontramos en sectores del Islam, pero también en los proyectos de descolonización del conocimiento en Los Andes, que ya conocemos, en Estados Unidos y en Nueva Zelandia. ¨Indigenización¨ es un concepto común entre historias locales tan dispares como parecieran ser las de los debates sobre el conocimiento entre académicos, ciudadanos intelectuales, activistas, pensadores en general. Sin embargo, no lo son tanto: la diversidad de las historias locales en el Islam, desde el Medio Oriente hasta el Sur Este Asiático, y las historias locales entre Mapuche, Aymaras, Algonquinos, Primeras Naciones de Canadá, Maories en Nueva Zelanda o Aborígenes en Australia, están conectadas por la intervención constante de la consolidación de Occidente (expulsión de los Moros de la península Ibérica), la intervención en el Nuevo Mundo, y luego en las Islas del Pacífico, y nuevamente en el Islam cuando los Británicos se asentaron en el Sultanato Mughal y luego cuando los Franceses intervinieron y desmembraron el Sultanado Safavid y el Sultanato Otomano, de donde nacieron Irán e Irak, respectivamente. De modo que tanto en el Islam como en las culturas y civilizaciones ¨indígenas¨ la espiritualidad está entretejida con la religión y la epistemología, de maneras muy complejas en cada historia local. Por ejemplo, el Islam tiene en común con la Cristiandad y el Secularismo Occidental las fuentes griegas de pensamiento y de conocimiento; fuentes que siguieron dos rutas diferentes como lo entendió muy bien Jorge Luis Borges cuando escribió ¨La búsqueda de Averroes¨. Por otro lado, las genealogías  ¨indígenas¨ de pensamiento en el Nuevo Mundo y en el Pacífico nada tenían que ver con Grecia hasta que llegaron Castellanos al Nuevo Mundo, y Holandeses e Ingleses en el Pacífico. En ambos casos, sin embargo, el asunto es desprenderse de la hegemonía que ganaron tanto las formas de pensar como los conocimientos adquiridos basados en seis lenguas occidentales imperiales y europeas (italiano, castellano, portugués, francés, inglés y alemán) montadas sobre dos lenguas clásica, el griego y el latín.  Pues la des-occidentalización y la descolonialidad del saber en el ámbito de la ¨cultura¨ conllevan la necesidad de pensar a partir de lenguas y categorías de pensamientos no occidentales (en el sentido restricto de las seis lenguas mencionadas y sus fuentes) y a través del saber acumulado en occidente y distribuido por el planeta. En fin se trata en este orden de la des-occidentalización en el ámbito cultural (más que en el orden de la economía política al que me referiré enseguida).

Por otro lado, des-occidentalización es un concepto que opera en la esfera político-económica. Es el concepto que en Singapur por ejemplo permite distinguir capitalismo de (neo) liberalismo. “Capitalismo sí, neo-liberalismo no” es una de las consignas en Singapur. Y algo semejante podría decirse de China y de algunos Estados Árabes del Medio Oriente y del Norte de África. También de Turquía. En una conversación con un colega turco, Galip Dalay, sobre este asunto, él me hablaba de la tendencia del gobierno del Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan,  a ¨normalizar Occidente¨. Después de intercambiar varios mensajes estuvimos de acuerdo en que ¨normalizar Occidente¨ en su lenguaje es ¨des-occidentalización¨ en el mío. En ambos casos no se trata de negar o desconocer los aportes de Occidente a la historia humana en el planeta, sino de reducirlo a su justa medida, es decir, no aceptar ya el ímpetu imperial y el deseo de homogeneizar el planeta. Cuando sostengo que la des-occidentalización es irreversible en el ámbito político-económico estoy diciendo que la economía de acumulación y de explotación por sobre las condiciones de vida del planeta, incluyendo a quienes lideran los estados y las relaciones internacionales, o la colonialidad económica, es irreversible y que, al mismo tiempo, se aceleran los conflictos: Occidente ya no controla la matriz colonial de poder en disputa por las ¨economías emergentes¨ y las consecuencias políticas y epistémicas que el auge económico tiene. La des-occidentalización en el ámbito político económico significa para las economías emergentes crecer desprendiéndose y desobedeciendo las ¨ordenes¨ del Fondo Monetario, del Banco Mundial y de la Casa Blanca (y ya no vale la pena aquí mencionar a Europa).

La descolonialidad por su parte tiene en mi argumento un ámbito específico y acotado. Si bien el concepto de ¨descolonización¨ tiene hoy en día un empleo amplio y variado, en mi argumento hablo de descolonialidad en un sentido específico: la descolonialidad significa desprenderse de la matriz colonial de poder, de todos sus ámbitos (económico, político, normatividad género-sexualidad, conocimiento, institucionalidad religiosa que suprime la espiritualidad, normatividad e institucionalización estética que suprime el sentir, suprime la aiesthesis, la mercantilización de la vida y del vivir ej. la mercantilización de Pachamama). El pensar y hacer descolonial no tiene en su horizonte una revolución donde el desprendimiento sea total y al unísono, sino que implica procesos en cada uno de los ámbitos, siempre entrecruzados e interrelacionados puesto que no es pensable del desprendimiento de un ámbito sin tener en cuenta su relación con los demás. Al mismo tiempo, es impensable que la descolonización sea equivalente a la revolución francesa o soviética. Este tipo de ¨revolución¨ moderna ya no tiene cabida en el pensar y hacer descolonial. Descolonizar la economía significa descolonizar las subjetividades construidas para responder y vivir en una economía de acumulación y de provechos personales, de competencias entre corporaciones y de los bancos a costa de los consumidores y de los usuarios. Descolonizar la normatividad genero-sexualidad significa descolonizar el conocimiento que construyó y normalizó los conceptos y las relaciones género-sexo; descolonizar el conocimiento significa descolonizar los agentes y las instituciones que crean, construyen, mantienen y diseminan el conocimiento, etcétera

En suma, me centro en esos tres conceptos: la re-occidentalización y la des-occidentalización político-económica fuerte se dan hoy en el plano de los estados y de las relaciones internacionales; la descolonialidad; y la des-occidentalización en el ámbito cultural que se desenvuelve en la esfera de la ¨sociedad política global¨. Los ejemplos de Islamización e indigenización son partes de estos procesos. En estos dos ámbitos ¿a qué se alude cuando se habla de la Islamización y la indigenización del saber? Dos movimientos paralelos tienen lugar en estos procesos: el conocimiento Islámico e Indígena siempre co-existió con el conocimiento Occidental (Cristiano y Secular, en las seis lenguas mencionadas), co-existió y evolucionó en las prácticas locales. El segundo movimiento es la toma de conciencia de que la co-existencia de saberes no es suficiente. Es necesario ¨islamizar¨ e ¨indigenizar¨ el conocimiento Occidental. Esto es, apropiarlo en los marcos de los conocimientos y las necesidades Islámicas e Indígenas. Estos últimos procesos son los que se definen en los conceptos de des-occidentalización y descolonización del saber. 

2 ) Como intervendrían los conocimientos,  las  culturas  y las religiosidades  en estos procesos que se dan en los niveles del Estado y de  la “sociedad política.”

La respuesta anterior toca ya en algunos de estos temas. Pero para saber cómo ¨intervendrían los conocimientos, las culturas y las religiosidades en estos procesos¨ es necesario saber primero en qué estructuras existentes intervendrían. O mejor aún, las culturas y religiosidades no intervienen por sí mismas, sino por medio de actores sociales que invocan ¨cultura¨, ´religiosidad´, ¨costumbre¨, ¨formas de vida y de ser¨, ¨memoria¨, ¨lenguas¨, ¨conocimientos¨, ¨sensibilidad¨, en fin, el conjunto de elementos que conforman comunidades organizadas en las cuales comenzaron a intervenir a partir del 1500, actores cristianos y luego seculares que se definieron a sí mismos como ¨civilización occidental¨ y a la cual, en Argentina, nos han hecho pertenecer. Lo cual a su vez está ligado a la violencia frente a las comunidades de los pueblos originarios hoy en Argentina y en toda América.

Por otro lado, cuando hablamos del Estado hoy hablamos de la forma de Estado moderno secular, construido por la ascendente etno-clase burguesa en Europa, que se fue gestando después del Tratado de Westfalia. En el vocabulario decolonial que propone la analítica de matriz o patrón colonial de poder la forma Estado moderno, es una institución montada para el control de la autoridad tanto en Europa misma como en sus existentes colonias y aquellas que serán formadas a partir del siglo XIX con la expansión de Inglaterra y Francia en Asia y África. El estado, secular y etno-burgués  que se formó en Europa después de la revolución francesa  se convirtió en instrumento fundamental de la expansión de occidente y de la colonialidad (pasamos de unos pocos estados-naciones hacia finales del siglo XIX a casi 200 a finales del siglo xx). La forma Estado sirvió y sirve para justificar las invasiones, alimentó las independencias en América y la descolonización en Asia y Africa, y justificó la retórica de la democracia: un Estado, dos o más partidos políticos y los ciudadanos que votan. He ahí el concepto de democracia. Que ocurre detrás de eso, pues, lo sabemos. El Estado justifica, sostiene la retórica de la modernidad y oculta la lógica de la colonialidad.  El Estado si queremos llamar así a toda institución que gestiona el orden social y timonea (gobierna, de ahí viene el nombre, kibernetike—arte de timonear una nave) es genéricamente hablando (es decir, que sea monárquico, religioso, ¨despótico¨ o ¨democrático¨) la institución que gestiona el orden socio-económico. El estado-moderno, europeo, burgués es una manifestación que se impuso como modelo, pero que hoy es necesario y problemático. Es necesario para los estados coloniales, es decir, aquellos formados por fuerza de la expansión occidental, sea China, India, Argentina o Bolivia; en estos casos el Estado es necesario de lo contrario los territorios nacionales serían campos abiertos y desiertos para las transnacionales y los estados ¨desarrollados¨, del ex primer mundo. 

De modo que la forma-estado secular formada en Europa a partir de finales del siglo XVIII por la emergente etno-clase burguesa es lo que nos interesa aquí. Es una forma reciente de gobernabilidad, que apenas tiene  poco más de doscientos años, destinada a desaparecer o mitigarse en el siglo XXI debido a la gobernabilidad global exigida por las economías emergentes que hacen necesarias instituciones ya no como la Organización de Naciones Unidas (ONU), sino la ONU en serio, compartida y gestionada por conglomerados que hoy se perfilan en los G20 pero que pronto se extenderá a G40. Esto es parte del proceso de des-occidentalización, el momento en que ya la ONU no está controlada por Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos sino constituida por G20 o G40. En ese momento la forma Estado pasará a ser un momento regional de gestión frente organismos internacionales que serán FMI y Banco Mundial, con manejo compartido con la intervención del ¨capitalismo de color¨ (China, India, Brasil, Rusia, África del Sur, Indonesia, Turquía, Japón) y el ¨capitalismo blanco” (Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá). Este escenario esta ya implícito en los procesos de des-occidentalización, si bien Estados Unidos está haciendo grandes esfuerzos por re-occidentalizar, es decir, mantener el control con la colaboración de los países centrales de la Unión Europea. Este proyecto está marcado por el discurso de Barack Obama en el Cairo a comienzos de su mandato, el discurso de Hillary Clinton en Honolulú en Noviembre del 2011 anunciando que el siglo XXI será el siglo Americano (quiso decir liderado por Estados Unidos) del Pacífico. Mientras tanto, Chile, Perú, Colombia y México están ya inscriptos en este proyecto, el de la Unión del Pacífico. Y más recientemente por el discurso del vice-presidente Joe Biden ante el Consejo Europeo en Bruselas, consolidado por el discurso del Presidente Barack Obama en Berlin, en Junio del 2013. La ratificación de la colaboración de Europa esta vez centra en el Atlántico y se presume que desde la costa Atlántica de África y de América del Sur y el Caribe, será también ¨el siglo del Atlántico que se viene¨.  Estos son algunos signos del proceso de re-occidentalización. Estados Unidos ha plantado, en el proceso de re-occidentalización dos nuevos puestos: Colombia en América del Sur y Alemania en Europa, para complementar Israel en el Medio Oriente y Japón en el Lejano Oeste (lejano por cierto desde Europa, puesto que desde América está apenas cruzando el pacífico, hacia el Oeste!)..

Por otra parte, no debemos perder de vista que la re-occidentalización es una respuesta a la des-occidentalización más que una iniciativa. Son los procesos de des-occidentalización que forzaron a Barack Obama a cerrar el ciclo de Afganistán e Irak  concentrase en el Pacífico y ahora en el Atlántico. Además de China y el Este Asiático donde se anuncia desde hace un tiempo ¨el siglo Asiático¨.  Más cerca de casa, recordemos el acuerdo firmado por el ex presidente de Brasil, Ignacio Lula da Silva con Cabo Verde. Si bien estos tratados se suponen que afectan por el momento la cuestión de la lengua, hay más en los acuerdos de lo que se ve a primera vista. Brasil, una ex colonia Portuguesa lidera la zona Lusitana del planeta, lo cual no es poco. Segundo, el acuerdo le permite a Brasil poner un pie en África y, junto con África del Sur, ser dos países BRICS que lideran el ¨momento Africano¨ con el apoyo de China. Tercero, Cabo Verde, Brasil y Sud África están situados en el Atlántico. De modo que tanto el siglo ¨Americano¨ (EE.UU) del Pacífico como el del Atlántico, harán al parecer un siglo ¨compartido¨ entre la des-occidentalización en marcha y la respuesta re-occidentalizante.  Por cierto las noticias en y para lectores occidentales son la mitad de la historia. La otra mitad está en la prensa Asiática y Africana. 

Ahora que abrimos una ventana al futuro, volvamos a la historia de la forma Estado moderna y secular, construida por la ascendente etno-clase burguesa necesitada de estructuras de gobernabilidad que le permitiera desplazar la forma Estado monárquico y la Iglesia. Digamos primero que frente a la borradura de las fronteras que propuso la doctrina neoliberal y el consenso de Washington promoviendo su proyecto globalizador, la forma-Estado le permitió a los países ¨emergentes¨ (hoy ya emergidos), no continuar siendo vapuleados y dirigidos por los Estados ¨desarrollados¨ (hoy en des-desarrollo). Una de las consecuencias es la hecatombe Europea y la crisis de Estados Unidos. Digamos de nuevo que estos procesos son consecuencia de la des-occidentalización. Pero sigamos con la  forma Estado.

La formación del Estado moderno (en Europa, de nuevo recordemos y para que no nos confundamos y pensemos que él fue una consecuencia de la historia universal y no de la historia regional de Europa)  necesitó de la separación entre iglesia y el Estado monárquico, por un lado, del Estado secular por el otro. Ahora bien, esta forma Estado fue teorizada, conceptualizada y narrada como la forma de gobernabilidad en el desarrollo de la especie humana. De tal manera que no sólo la teoría política estructuró la forma Estado moderno secular sino que la historiografía política y filosófica descartó todas forma de gobernabilidad existente en el planeta. Pues, por cierto, no había en las civilizaciones existentes hacia finales del siglo XVIII cosa que le pareciera. Y por cierto es entendible: no había en el resto del planeta una etno-clase blanca, cristiana y europea que se había enriquecido con la conquista del Nuevo Mundo, la trata de esclavizados africanos, la explotación de estos en las plantaciones del Caribe donde se producían café, tabaco, azúcar, algodón que enriquecieron, junto con el oro y la plata de los siglos XVI y XVII, a los bancos y los comerciantes de Inglaterra, Francia y Alemania. Al mismo tiempo, en la segunda mitad del siglo XVIII, la formación de los Estados Unidos de América del Norte por parte de colonos que pertenecían al Estado monárquico que comenzaba a tomar el liderazgo de la Civilización Occidental (Inglaterra), conjugó en las colonias Inglesas la independencia (o descolonización en el sentido que el vocablo tuvo durante la Guerra Fría) de la monarquía y de la iglesia en Inglaterra. De modo que la Revolución Gloriosa en Inglaterra a finales del siglo XVII y la teoría del Estado que construyó John Locke en el segundo tratado sobre el gobierno civil, sirvió de guía en la formación de los Estados Unidos de América del Norte. No fue la etno-clase burguesa la que tomó el liderazgo en las colonias, sino la etno-clase criolla de ascendencia inglesa. De modo que la independencia y descolonización en la formación de los Estados Unidos de América del Norte confluyó con la formación de los Estados seculares modernos en Europa en manos de la ascendente etno-clase burguesa.

A partir de comienzos del siglo XIX Inglaterra y Francia comenzaron su período de expansión imperial, sobre las espaldas de las conquistas previas de castellanos y portugueses, y la forma Estado moderno se convirtio en el instrumento político fundamental del control de la autoridad. Todas las repúblicas hispanoamericanas  y a finales del siglo XIX la lusitana en Brasil, replican la forma Estado moderno y construyen así los Estados moderno/coloniales dependientes. A partir de principios del siglo XX la forma Estado moderno, europea, comenzó a hacerse sentir en el viejo mundo. La guerra del opio terminó con la larga historia de los estados dinásticos chinos. China se tambaleó durante unos cincuenta años, hasta que en 1911 la revolución liderada por Sun-yat Sen cerró el ciclo monárquico e intentó la instauración de la forma Estado moderno. Sun-yat Sen no tardó en darse cuenta de que la forma-Estado Europea no cabía derechamente en China. Se percató que en Europa se habían formado varios estados de la misma ¨raza¨ decía él. Digamos hoy que los Estados modernos europeos fueron formados por hombres blancos y cristianos, y europeos por cierto. Se distinguieron por ¨nacionalidades.¨  Esto es, el Estado moderno impuso la idea de ¨nación¨ como la idea central de identificación y de diferenciación entre comunidades de la misma ¨raza¨ (etnia) pero no de la misma nacionalidad. Es decir, unas mismas etnias (cristianas, blancas) se diferenciaron por una especie de etnia de segundo grado: las nacionalidades (francesa, inglesa, alemana, italiana, española, portuguesa).

3) En el proceso de des-occidentalización no siempre se cuestiona -como en el caso de China- al capitalismo/modernidad. Cómo se manifiesta esta tensión entre la des-occidentalización y las opciones decoloniales radicalmente críticas del capitalismo/modernidad/colonialidad/racisno etc. en especial en Nuestra América.  

Comencemos por ¨Nuestra América.¨ Preguntemos a los líderes de proyectos descoloniales de los pueblos originarios, de los Mapuches hasta los Tojolabales (para mantenernos en la zona geográfica que Martí nombró ¨Nuestra América¨, los latinos, en relación a la de ¨ellos¨, los anglos) si ellos se identifican con ¨Nuestra América.¨ Supongo que no, que se identifican con ¨Abya Yala.¨ Y preguntemos a los líderes de los procesos de liberación afro-brasileros, afro-caribeños (en castellano, francés, holandés e inglés), a los afro-ecuatorianos y afro-colombianos, y afro-bolivianos, y afro-venezolanos si se identifican con ¨Nuestra América.¨  Supongo que no, que algunos se identifican con ¨la gran comarca¨ y otros y otras no tendrán un nombre, pero no es la historia ¨ibérica¨ de ¨Nuestra América¨ la que les compete, sino su propia historia del ¨middle passage¨, la historia de haber sido arrancados de sus sociedades y la historia de haber tenido que re-hacerse en las tierras de Abya Yala que los Europeos llamaron Indias Occidentales, luego América y Martí nombró (para las poblaciones de ascendencia ibérica) ¨Nuestra América.¨

De modo que las tensiones se manifiestan hoy de esta manera: la ¨América¨ ibérica (lusitana y castellana), gestionada por gobiernos compuestos, en general, por gentes de descendencia europea, se reparte entre la des-occidentalización y la re-occidentalización. Entre los primeros, Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y ahora Cuba comienzan a tomar ese camino. Por otro lado están los estados re-occidentalizantes (Chile, Colombia, Perú y México). Bolivia cuenta con un presidente Aymara, como sabemos, pero la política estatal es claramente des-occidentalizante, como quedó claro en los conflictos del TIPNIS. De modo que en el TIPNIS se ve claramente la línea que separa los proyectos des-occidentalizantes (Bolivia es un estado capitalista des-occidentalizante como Venezuela y como lo será Cuba y que, en últimas, es el ¨modelo¨ Chino). CONAMAQ  es la institución donde los proyectos descoloniales afincan. Lo mismo en Ecuador. No es el gobierno de Rafael Correa que sostiene proyectos descoloniales, aunque pueda parecer. La campaña que se inicia, desde el gobierno, en torno al ¨buen vivir¨ es un proyecto gubernamental de des-occidentalización equivalente al uso, por parte del estado Chino, del confucianismo pero aclaremos que la cuestión del confucianismo en China no se reduce al gobierno. De la misma manera que ¨el buen vivir¨ está en debate en la sociedad civil politizada, también en China el confucianismo se debate entre los ¨ciudadanos intelectuales,¨ empleando esta denominación que le es propia. No son intelectuales orgánicos sino ciudadanos intelectuales participando en el presente y hacia el futuro. Por otra parte, el pensamiento descolonial lo encontramos de larga data en el Caribe inglés y francés. Para dar un ejemplo, el grupo ¨Nuevo Mundo¨ que en los setenta proponía y discutía asuntos semejantes a los discutidos por la teoría de la dependencia, es un legado fuerte de pensamiento descolonial. Pero como no es ¨Nuestra América Ibérica¨ fue y sigue siendo desconocido en el continente. No pasa eso en el Caribe castellano. Roberto Fernández Retamar es un ejemplo de alguien que siempre estuvo en conversación con sus pares Caribeños de habla inglesa y francesa y de legados africanos coloniales y europeos imperiales.  En fin, ¨Nuestra América¨ igual que ¨América Latina¨ son nombres y conceptos del pasado que al tener todavía vigencia, siguen ocultando lo que ocultaron desde su misma gestación.

Veamos ahora más de cerca el concepto de des-occidentalización, teniendo en cuenta lo dicho en el apartado anterior. El concepto de des-occidentalización auto-refiere o refiere descriptivamente a dos tipos de procesos: uno en el orden político-económico y el otro, a falta de mejor término, en el orden político-cultural, el cual incluye la religión y la estética, cuestiones de género y sexualidad, de racialización étnica, etc. Quienes pensamos el mundo descolonialmente, es decir, que lo pensamos desde la analítica del patrón o matriz colonial de poder, sabemos que todos éstos órdenes están interrelacionados. Pero primero veamos estos dos órdenes separados.

La des-occidentalización político-económica, como en China, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, India, Turquía, Indonesia, Rusia, África del Sur (nombro aquellos estados que o bien son hoy economías fuertes o bien son considerados gobiernos progresistas en América del Sur), no cuestiona ni el capitalismo ni el desarrollo. Todo lo contrario, el gran salto económico de las próximas décadas será en los estados que acabo de mencionar, no en la Unión Europea ni en los Estados Unidos.  Se pronostica que para el 2020 las cuatro mayores economías serán China, India, Estados Unidos y Japón. Quizás las quinta, sexta y séptima sean Indonesia o Alemania o Turquía. La des-occidentalización se ¨apropió¨ del capitalismo. O, en el lenguaje de la analítica modernidad/colonialidad, lo que ocurre es que occidente que creó, transformó y controló la matriz colonial de poder ya no la controla, se le escapó de las manos. Esa disputa por el control de la matriz colonial de poder por parte del ¨capital de color¨ y la ¨epistemología de color¨ es lo que constituye la desoccidentalización político-económica. Simplemente, los estados ¨subdesarrollados¨ son y serán los ¨patrones¨ del desarrollo. Ello acarrea consecuencias político-económicas fuertes puesto que el Banco Mundial, el Fondo Monetario y Naciones Unidas ya no serán controlados por tres estados europeos más Estados Unidos. Los G20 en la reunión que comenzó el balance del barco que se hundía, fue un primer momento del balance político-económico que trae la des-occidentalización. La mitad de los billonarios del mundo son ya chinos. La economía de acumulación, colonialidad económica o capitalismo, como quieras llamarle, es global. La disputa es por el control y las regulaciones que ya no serán unilaterales. Bush-Blair fueron los últimos payasos del circo. Por otro lado, el deterioro del medio ambiente, la explotación, la expropiación, continuarán. Lo que cambia es la creciente clase media global, millones de personas que no tenían acceso a las comodidades de la clase media occidental ahora lo tendrán. Lo cual crea beneficios para quienes ascienden a la clase media. No sería  evidentemente  justo esperar que en China o en India no haya ascenso social porque son demasiados habitantes, y no sería justo restringir los beneficios de la clase media a Estados Unidos, Alemania y algunos países periféricos como Argentina y Chile. La des-occidentalización es también eso, millones y millones de personas que pasan a formar parte de la clase media global hasta hace poco limitada a los ¨países desarrollados¨. Esto es así, nos guste o no. Fue la enseñanza de Occidente que prendió en el mundo y se desprendió de Occidente.

 Ahora bien, hay otro aspecto importante que señalar en estos procesos de des-occidentalización. Se trata de la cuestión de los estados fuertes como China, Brasil, Rusia o India (con las respectivas diferencias) y los estados pequeños (Ecuador, Argentina, Taiwan, Korea del Sur y del Norte, Bolivia, Singapur, etc.). La cuestión es que los estados pequeños tienen hoy dos opciones: o bien tender hacia la des-occidentalización y en este caso optar por la China en vez de Estados Unidos o la Union Europea u optar por éstos últimos. En América del Sur, Colombia y Chile, por ejemplo, optan hoy no por la des-occidentalización sino por la re-occidentalización. Es decir, reforzar el esfuerzo de Estados Unidos y la Unión Europea por retomar el liderazgo que construyeron durante quinientos años. Pero ya no será posible y éste es el aspecto interesante de la des-occidentalización, tanto en China como en el Ecuador de Correa. Al mismo tiempo, la prioridad de la des-occidentalización son las alianzas y las relaciones comerciales y políticas en el orden global.  En segundo lugar, las mejoras de las condiciones en el interior de cada Estado. Tanto en China y Brasil, como en Ecuador, se registran ya estadísticas de levantamiento de niveles de pobreza, avances en la infraestructura de los países, atención a la salud y la educación. No obstante, y en tercer lugar, el desarrollo económico requiere recursos naturales y tanto Ecuador, como Argentina y Brasil están abiertos a las ofertas para la explotación de recursos naturales y compras de tierra que ofrecen tanto China, como Estados Unidos, la Unión Europea, Australia y Canadá.  En África y en América del Sur, por ejemplo, hoy es terreno de una guerra económica entre los países ¨del primer mundo occidental¨, según Huntington (EEUU, Unión Europea, Canadá y Australia), por la explotación de los recursos naturales, sin poner mucha atención en las consecuencias en el desorden del vivir que afecta las condiciones de vida, como bien se sabe en Argentina por los casos Monsanto y minería a cielo abierto. Esto ocurre también en África y en India, y los problemas de la explotación de carbón en China son también conocidos.

 Des-occidentalización se emplea en el ámbito general de la cultura (en el sentido en el que lo mencioné más arriba) junto a proyectos equivalentes que tienen otros nombres: descolonización o descolonialidad,  indigenización, islamización, sinificación (no digo ¨significación¨ sino ¨sinificación¨ o ¨chinificación¨) del conocer, del sentir (estética) y del creer (religión). Críticas postmodernas y marxistas en general saltan de inmediato ante proyectos que se nombre ¨islamización de los conocimientos o de las ciencias sociales¨, por ejemplo, o ¨indeginización de la universidad o de los conocimientos.¨ También se emplean en el ámbito de la estética,XX desoccidentalizar la estética (tal el proyecto de la Bienal 13 de la Sharjha Foundation, en Dubai). Veamos pues lo que estos términos tienen en común y lo que a su vez define y caracteriza a cada uno.

 Aquello que todas estas expresiones tienen en común es la necesidad y el esfuerzo de desengancharse (delinking) de la hegemonía epistémica, religiosa, hermenéutica, estética y subjetiva (sacralización del individuo por sobre los intereses de la comunidad y de la familia, no necesariamente en el sentido de la familia cristiana o victoriana). Hay muchas formas de familia, y la de occidente no es la única. Lo que diferencia a cada una de ella es la historia local en la cual los proyectos se ejercen. En este contexto, ¨desoccidentalización¨ se emplea mayormente en el ámbito del Islam, de China y del Este Asiático, también en Rusia comienza a surgir. En fin, en todos aquellas historias locales que no han sido colonizadas (como América, India o África), pero que no escaparon a los embates de la colonialidad disfrazada en la retórica y el proyecto de modernidad. El Islám no es un Estado, si bien hay muchos estados Islámicos. Des-occidentalización del conocimiento o/y de la universidad,  es una expresión común en el ámbito del Islam. También se emplea en este ámbito, ¨Islamización del conocimiento¨ y de otros ámbitos de la subjetividad. Ahora bien ¿qué diferencia hay entre estas dos expresiones empleadas, por ejemplo, en Malasia o Indonesia o en ciertos sectores del Medio Oriente?

 Hay desde siglos atrás un conocimiento acumulado islámico, tanto en el orden sagrado como en el secular. Grandes filósofos tales Iben-Shina en lo que es hoy Uzbekistan, Al-Gazhali en lo que es hoy Irán (y aquí estamos en el ámbito Islámico, pero en la lengua Árabe y en la lengua Persa), Ibn Rush en Al-Andaluz (Sur de España y Marruecos), el historiador Tunesino Ibn Khaldum. Pues ¨islamización¨ quiere ¨islamizar¨ las contribuciones de Occidente, integrarlas y subsumirlas en el ámbito del Islam. Al mismo tiempo la islamización, en este sentido, es también des-occidentalización. Se suele decir que por la ¨islamización¨ se llega al fundamentalismo. Este juicio es, por un lado, un lugar común en la crítica occidental del islam, tanto liberal, como conservadora, como marxista. Y algo de verdad hay, se puede llegar al fundamentalismo, de la misma manera que vivimos en un fundamentalismo occidental-secular que por un lado no admite otra posibilidad de existir y, por otro, intenta eliminar todo aquello que considere, a tientas o a sabiendas, “enemigos de occidente, de la democracia y de la libertad”. No hay, en verdad, lugar a salvo. Al fundamentalismo se llegó por todos lados, incluido el camino de Occidente. De modo que, aunque admitamos que ciertas tendencias de los proyectos de ¨islamización¨ pueden conducir al fundamentalismo, no dejemos de reconocer que la islamización es un tipo de des-occidentalización, incorporada en la historia del Islam que intenta desprenderse de los zarpazos de Occidente. No olvidemos que después de  expulsar a los Moros de la Península Ibérica, la expansión británica y francesa se extendieron sobre el Sultanato Mugal, el Sultanato Otomano y el Sultanato Safavid.

5) Nos gustaría que expliques un poco más la des-occidentalización y la islamización.

Des-occidetnalización e Islamización presuponen actualizar epistemologías de fronteras. ¿Por qué? Una vez que se reconoce que la expansión de Occidente ocupó a lo largo de cinco siglos todo el planeta, las culturas y las civilizaciones, hay tres respuestas; una es la occidentalización, es decir, aceptar y contribuir a que los principios y necesidades de la civilización occidental se concreticen en el planeta; esta es la vía de la asimilación que implica siempre la colaboración de agentes ¨nativos¨. Una segunda vía es la confrontación anti-occidente, intentar cerrar las puertas y tratar de mantener la pureza de culturas, civilizaciones o religiones no occidentales; el anti-occidentalismo conduce al fundamentalismo. Y la tercera es la actualización de epistemologías fronterizas. Epistemologías fronterizas significan el reconocimiento de las contribuciones de la civilización occidental, en todos los órdenes, a la diversidad planetaria de culturas y civilizaciones. Y significa también denunciar el no derecho de la civilización occidental a occidentalizar el planeta. Por lo tanto, es necesario reinscribir los fundamentos de las culturas y civilizaciones no occidentales, en el debate planetario hacia el futuro. Esto no es negar la civilización occidental sino reducirla a sus propios términos y dimensiones. Para ello es necesario montarse sobre epistemologías de fronteras que desobedecen y se desenganchan de las epistemologías territoriales de occidente, de la teología cristiana o la ciencia y la filosofía seculares.

Ahora bien, la actualización de epistemologías de fronteras en los proyectos de islamización y des-occidentalización son diferentes. En la islamización se trata de apropiarse y des-hegemonizar la cosmología occidental (secular y cristiana) en beneficio de proyectos y necesidades islámicas mientras que la des-occidentalización se trata de proyectos más generales en los cuales pueden incluirse islamización, la indigenaización en sentido general, o la indigeneización en sentido más restricto, tal como lo encontramos en el uso de Sumak Kawsay o Sumaq Qamaña por parte de pensadores y activistas aymaras, quechuas y quichuas. Indigeneización en sentido restringido en los Andes significa ambos des-occidentalizar y des-colonizar los saberes, los sentires y las creencias. En América del Sur y el Caribe, y en África, el uso de descolonización o descolonialidad es más común que el de desoccidentalización puesto que fueron regiones fuertemente colonizadas y controladas por Europa. En este sentido, la historia colonial de África y la de América del Sur y del Caribe siguen rutas paralelas aunque con fuertes diferencias, de las que no voy a hablar aquí para no extenderme demasiado.

6) Nos gustaría que continuaras con la idea que vienes desarrollando. Puedes extenderse un poco más en este asunto.

En verdad, lo que acabo de decir está relacionado con los conceptos de diferencia colonial y diferencia imperial, o diferencias coloniales e imperiales si se prefiere el plural. El plural está siempre implícito, así se hable de cristiandad, de islamismo, de liberalismo o de marxismo. Hay varias posiciones en cada uno de estos rubros, pero nadie confunde a un marxista o a un cristiano con un musulmán ni a un liberal con un confuciano o budista. Pues, entonces, cuál es la importancia de la(s) diferencia(s) colonial(es) e imperial(es). Tanto aquí como en el conjunto conceptual anterior que surge del acoso de occidente en todos los órdenes, las cosas no son en blanco y negro, sino que hay grises y distinciones al mismo tiempo que las distinciones se construyen sobre una base de semejanzas. Las semejanzas confluyen en que ambas diferencias fueron estrategias de Occidente para inventar diferencias que convinieran al proceso de construirse en su identidad, la de la Civilización Occidental (es decir, al Oeste de Jerusalén, la tierra de Jafet, el hijo prodigo de Noa). La diferencia colonial se construyó primero con relación a las civilizaciones originarias (Aztecas, Mayas, Incas y las culturas menores en el momento de la conquista y colonización) de lo que bautizaron los Europeos Nuevo Mundo e Indias Occidentales. La diferencia colonial se construyó por un lado para desmantelar esas civilizaciones y apropiarse de grandes extensiones de tierras y, por otro lado, para justificar la esclavitud. Sólo seres inferiores pueden ser despojados de sus hábitos de vida y apropiarse de sus bienes y sólo seres inferiores pueden ser capturados, miserablemente transportados y explotados en las plantaciones del Caribe insular y continental (desde Georgetown en Carolina del Sur hasta Nueva Orleans, Cartagena de Indias y Salvador de Bahía).

La diferencia imperial, en cambio, se construyó en relación con civilizaciones que no fueron colonizadas ni esclavizadas, sino interferidas de variados modos por la colonialidad: la estructura de poder que no necesita de colonias para ejercer su fuerza gestora.

7) En la Argentina el etnocidio no  sólo continúa manifestándose sino que además, como sostiene la antropóloga Diana Lenton nunca ha sido juzgado. ¿Cómo  se considera este rasgo ominoso de nuestra sociedad en el marco del pensamiento descolonial?

El etnocidio/genocidio (dejo de lado las diferencias entre estos dos conceptos que guardan en común la violencia de una etnia o grupo social contra otro, ambos auto-identificados por sus genes (biología) o por su etnicidad (cultura)) es el privilegio de una etnia o de un grupo genéticamente auto-identificado frente y contra otros grupos o comunidades que considera nocivo, peligroso o inconveniente para el grupo o comunidad que controla el conocimiento y los medios políticos, económicos, policiales y militares para su garantía, su auto-sustentación. Lo que acabo de decir es una afirmación general enmarcada en el pensamiento descolonial. Me explico.

Lewis Gordon, filósofo Jamaiquino, suele decir que Europa huele a clase y América huele a raza. Como saben, la teoría (en el sentido general de un conjunto de principios y conceptos que permiten conectar y revelar lo desconectado y lo invisible u oscurecido) se funda en la afirmación de que el racismo es una de las bases o pilares en la construcción del mundo moderno/colonial. Esta afirmación es ya una afirmación descolonial que no se encuentra en las ciencias sociales o en las humanidades. Este fue también el punto de ruptura de Anibal Quijano con el análisis del sistema mundo-moderno. De modo que los estados monárquico (hispánico, portugués, francés, inglés, holandés) en colaboración con la teología cristiana, sentaron las bases que justificó la “prescindibilidad” (desechables) de las vidas humanas (categoría económica puesta en práctica a partir de la trata de esclavizados africanos  africanos) y las vidas desnudas (categoría política inaugurada con el estado moderno, Europeo, que denunciaron Hannah Arendt y Giorgio Agamben. La formación de las repúblicas (o estados modernos/coloniales) en América del Sur /y también del norte), continuaron la misma política, sólo que a partir de entonces el racismo fue practicado por las elites criollas de ascendencia Europea y sus aliados mestizos. El problema entonces es la forma Estado-nación que se fundó, por un lado, sobre la idea de la homogeneidad nacional (lo cual condujo, después de Ataturk) y condujo, en segundo lugar, al Fascismo que se necesitó en el seno mismo de Europa para ejercerse como tal  y eliminar las ¨impurezas de sangre.¨ Hoy este problema  es acuciante para el corazón de Europa (los seis estados modernos imperiales desde el renacimiento a la fecha, y ya extendida a los estados escandinavos y lo es también para Estados Unidos). La inmigración es aquí el problema. Las vidas desnudas abundan. En cambio, en estados-modernos coloniales donde la inmigración no es un problema central, lo son en cambio las poblaciones originarias. Una paradoja, de verdad, pero lo que ocurre es que las poblaciones originarias saben que tienen derecho a la tierra (demandas que no puede hacer la migración masiva a Europa y Estados Unidos a partir de 1970). La violencia ejercida frente a los pueblos originarios en Argentina y Chile es nada más y nada menos que la continuidad de la matriz colonial de poder en el control de la autoridad y de la economía. Control de la autoridad y de la economía que emplea la retórica del desarrollo y de la modernidad para justificar atropellos y expropiaciones. Pues lo ominoso en Argentina—como en todo el planeta– hoy es nada más y nada menos que la colonialidad: el pasado y el presente de la injusticia social a nivel global.

El etnocidio es un aspecto de la lógica de la colonialidad silenciado o justificado por la retórica de la modernidad. La modernidad misma se funda en el doble etnocidio de los pueblos originarios y los esclavizados africanos, en el proceso de la conquista y nominación de América. No fue suficiente con diezmar las poblaciones originarias, a sabiendas y queriéndolo o no, sino que se les quitó también el nombre de sus territorialidades y se les nombró  ¨Indios¨ en las Indias Occidentales primero y América después. Pero es con la invención del Estado-nación donde el etnocidio adquiere un nuevo carácter, propiamente el etno-cidio, ya que el estado-nación se construyó en la correlación un estado-una nación, es decir, una etnia. Las etnias no identificadas con el Estado fueron y son marginadas o eliminadas. Cuando Mustafa Kemal Ataturk creó el Estado moderno/colonial en Turquía, después que Inglaterra y Francia desmantelaron el Sultanato Otomano, ocurrió el etnocidio Armenio. Hitler se propuso eliminar toda etnia que no fuera la Germana. El genocidio en Ruanda (genocidio y etnocidio son vocablos equivalentes) es una muestra cabal de cómo la ideología del Estado-nación se incorporó en los Tutsis para eliminar a los Hutus. Esto es, ya no los Belgas sino las propias etnias locales eliminándose entre sí después de haber ¨aprendido¨ la idea de ¨nación¨ y de ¨Estado.¨  El etnocidio en Argentina forma parte de una cadena que en América nunca se interrumpió, desde la conquista.

En cuando a juzgar los casos de etnocidio o genocidio, depende de cuáles son las fuerzas que disputan el poder en el momento y lugar donde se cometen actos etnocidas o genocidas. Idealmente, los crímenes deben ser juzgados, pero depende de quien comete el crimen y contra quién.  El etnocidio de los pueblos originarios en el Nuevo Mundo es una constante desde el estado virreinal o moderno/colonial , desde finales del siglo XV a la fecha. Etnocidio y genocidio son actos que se basan en el principio de ¨vidas desechables¨ en relación a principios tanto ético-políticos como político-económicos. De modo que el principio no dicho de vidas desechables justifica, de parte del Estado y de gran parte de la sociedad civil, que tales crímenes no sean juzgados porque, en última instancias, no se consideran crímenes. Para que etnocidios no juzgados sean juzgados es necesario un reclamo masivo y fuerte de la sociedad política. Los problemas fundamentales hoy, legado de la civilización occidental, es que el dinero se ha convertido en el horizonte fundamental y primero de un vasto sector social. Ese sector social es el que controla el Estado y la economía, por las buenas y por las malas. La corrupción de todo tipo es parte substancial de los Estados y de las economías. No hay en verdad diferencia entre el caso de Luis Bárcenas y el caso del Duque de Palma de Mayorca. No es el caso único de España. Es lo que está más a la vista hoy. Pero también los jueces que al hacer su trabajo ético por la justicia, se ven acosados por los carteles nacionales e internacionales en el tráfico de drogas, de niños, de mujeres, de órganos del cuerpo, etc. El control de la autoridad está hoy sujeto al control de la economía. Y esto por el momento es irreversible: no hay justicia que pueda controlar la corrupción legalizada e ilegal. Por eso también que es imposible contener, en la actual visión de vida y de sociedad, las transnacionales que a destajos operan a cielo abierto o a Monsanto que incrementa sus ganancias a costa del envenenamiento de vastas regiones del planeta y sectores de la población.

El horizonte descolonial no es el de la acumulación y la competencia para ser primero, tener más, mostrar más, etc., sino el de la armonía y plenitud de vida. Este horizonte tiene hoy varios caminos: en China y en otros estados de Asia del este, el concepto de ¨he¨ nos dice eso. En los países Andinos ¨sumaq kawsay¨ y ¨suma qamaña¨ tan de moda hoy hasta en el Foro Social Mundial, en Malasya e Indonesia ¨la vía moderada.¨ El horizonte descolonial ya existe. El problema es que tanto en China, como en Bolivia, como en Ecuador, como en Malasia, los estados operan como estados y, por lo tanto, dependen todavía de creencias que regulan las relaciones internacionales y que están basadas sobre la competencia entre los estados fuertes y la dependencia (de uno u otro capitalismo) de los estados menores. En occidente y zonas de influencia se continúa empleando el término ¨democracia.¨ En el Islam, la umma (communida) está regulada por la shar´ia (ley o nomos en la lengua Griega). Todos estos conceptos apunta y subrayan el deseo de vidas plenas y sociedades armónicas. Para marchar hacia esos horizontes, no uno sino varios, es necesario eliminar la colonialidad y, fundamentalmente, la idea de que uno de estos horizontes que es bueno para mí debe serlo para todo. La colonialidad lleva la semilla de la verdad sin paréntesis, de la universalidad, de la guerra para eliminar otras verdades con o sin paréntesis.

        El pensamiento descolonial (en el sentido de opción descolonial, equivalente a pensamiento sociológico, Cristiano o Marxista y opción sociológica, Cristiana o Marxista) se funda en la analítica de la modernidad/colonialidad. Y uno de los fundamentos de la colonialidad en el que insistió Aníbal Quijano desde el comienzo, es el concepto de ¨raza¨ lo cual quiere decir ¨racismo.¨  Es decir, la idea misma de raza es una idea moderna en la que se funda el racismo. Y el racismo no es otra cosa que la idea dominante y/o hegemónica de que hay vidas y regiones del planeta más válidas que otras. De tal manera que no es casual que en la minería a cielo abierto en América del Sur o en África coincidan regiones del planeta y gentes desechables.  La opción descolonial es una forma de pensar y de hacer que, paralelas a otras formas de hacer y pensar que denuncian la injusticia en pro de la justicia, tiene uno de sus pilares en la hipótesis de que la retórica de la modernidad (progreso, crecimiento, desarrollo, paz y homogeneidad, etc.) justifica la eliminación de todo obstáculo que se oponga a su marcha. En el caso de los pueblos originarios hoy, más que nunca, el asunto es la tierra. La tierra es algo que no se puede producir más y es necesaria a todo proyecto de desarrollo y crecimiento económico. Los pueblos originarios son un obstáculo. La expropiación legal o ilegal se justifica en nombre del ¨adelanto¨ y la ¨modernización.¨ El pensamiento y el hacer descolonial contribuye a revelar la lógica de la colonialidad que se esconde bajo la retórica de la modernidad. Pero no es suficiente. Es necesaria la movilización de la sociedad política. Pero la movilización por sí misma no es suficiente, son necesarios conocimientos y argumentos que avalen la justicia por sobre la reproducción colonial de la injusticia.

Walter D. Mignolo es Director del Center for Global Studies and the Humanities de Duke University. Considerado uno de los fundadores del pensamiento decolonial y autor de La Idea de América Latina, libro fundamental para sostener esta corriente de pensamiento.

Norma Giarracca es Profesora e Investigadora del Instituto de Investigación Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires.

 

 

 

 

 

 

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La prohibición de Monsanto en Europa http://waltermignolo.com/la-prohibicion-de-monsanto-en-europa/ http://waltermignolo.com/la-prohibicion-de-monsanto-en-europa/#comments Sun, 14 Apr 2013 22:19:51 +0000 http://waltermignolo.com/?p=811 Polonia recientemente se ha unido a otros países Europeos (Bélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Francia, Alemania, Irlanda y Eslovaquia) que prohibieron el maíz Mon810, de Monsanto. La empresa es conocida globalmente como proveedora de productos de agricultura y por producir también el glisofato y el Roundup. También es productora de semillas genéticamente modificadas. Todo ello hace que las semillas genéticamente modificadas no sean alteradas por los herbicidas como el Roundup. Así, la producción de cosechas indemnes a las variedades del clima contribuye al desarrollo económico y al deterioro de la salud de los consumidores y de las personas que habitan áreas de agricultura afectadas por el crecimiento económico y el decrecimiento de la salud.

The bottom line is the question of SEED, what seed means: regeneration and multiplication. Vandana Shiva explains that the control of seed (genetic engineering) by corporations is indeed one more case of coloniality of knowledge and of life.

Las prohibiciones en estos países se debe tanto a la protesta de los agricultores afectados económicamente por las semillas genéticamente modificadas que las obliga a comprar semillas de Monsanto y a no poder usar las semillas guardadas de cosechas anteriores, tanto como de los informes sobre el deterioro de la salud pública.  El Ministro de agricultura de Polonia, Marek Sawicki, destacó que además de los efectos sobre la saludo humana, el polen que procede de la sepa GM afectaría también la apicultura, con todas las consecuencias que ya sabemos esto tiene.

En Estados Unidos la sociedad civil politizada y la sociedad política están llevando adelante una campaña feroz, frente al estado y la corporación Monsando,  para conseguir los mismos resultados que en Europa. Todavía no se ha llegado a ese nivel, pero se está cerca. El 6 de noviembre del 2012, seis millones de votantes alarmados por los procedimientos de Monsanto y de Big Food Inc., no pudieron todavía lograr que se aprobara una ley contra los organismos (semillas entre ellos) genéticamente modificados.  La iniciativa ciudadana, de haber sido aprobada, hubiera requerido la declaración pública de la alimentación genéticamente modificada y hubiera puesto fin a la industrialización fraudulenta de productos alimenticios que atentan contra la saludo pública y benefician el crecimiento de las ganancias económicas de las corporaciones y del estado.

Monsanto no es el único caso y ejemplo en el cual las ganancias económicas deterioran al mismo tiempo la salud pública y el medio ambiente.  Demás está decir que ambas son interdependientes: al ser organismos vivientes como cualquier otro organismo viviente, la salud de las personas, de las plantas, de los vegetales, y de todo organismo vivo, no son solo son interdependientes sino que son una y la misma cosa. Es decir, hay sólo una salud: la salud de los organismos vivientes. La paradoja es que el crecimiento económico de las corporaciones y de los estados atenta contra la salud de las naciones y de los ciudadanos.

El asunto es entonces que casos como los de Monsanto (y otros semejantes como la explotación minera a cielo abierto, la extracción de crudo, la agricultura de negocios (agribusiness)), no son solamente una cuestión económica que atañe a los Ministerios de Economía, sino que son a la vez un asunto que atañe a los Ministerios de Ciencia y Tecnología, de Salud Publica y de Defensa Nacional. La repartición de las experticias desconecta y separa tanto los organismos del estado como la organización del conocimiento y de los saberes. Así economistas por un lado, expertos en la salud global por el otro, notables en ciencia y tecnología y lumbreras en información y defensa, cada en su rincón, no pueden evitar que el delantero de la derecha les pase por el costado y logre el gol.

Si en verdad estamos comprometidos con la vida plena de los individuos y la armonía social y no en el crecimiento económico con la esperanza o con la excusa de que al final el crecimiento será bien para todos, continuaremos poniendo el carro delante de los bueyes. Sepamos, reconozcamos, que por ese camino no se solucionan los problemas fundamentales de nuestra época. La visión y la ilusión de que el crecimiento y el desarrollo económico conducen al bienestar de todos y no de unos pocos, o bien es ingenuidad o bien hipocresía.

Si creemos que el bienestar de la humanidad es prioritario con respecto al PNB y el primero no dependen del segundo, entonces lo que necesitamos es una visión no economicista de sociedad y de humanidad. La trampa está en con-fundir desarrollo y crecimiento con la acumulación de riquezas en vez de concebir el crecimiento y el desarrollo para el bien comunal. Ni el bien común liberal ni tampoco el común socialista, sino el bien comunal: formas de vida y de sociedad que ya no estén atrapadas en las dos únicos opciones que nos ofreció el siglo XVIII Europeo.

Si la acumulación y la concentración de riquezas es el horizonte, entonces no habrá solución ni para la corrupción ni para el comercio de drogas, de mujeres, de niños y de órganos. Si todos es mercancía y la mercancía, tanto en la producción como en el consumo, asegura la riqueza y este es el horizonte y la visión de sociedad, pues no habría ni estado, ni constitución ni políticas públicas que puedan detener el desarrollo del deterioro tanto de la vida como de la dignidad.

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COLONIALITY: THE PAST AND PRESENT OF GLOBAL UNJUSTICE http://waltermignolo.com/coloniality-the-past-and-present-of-global-unjustice/ http://waltermignolo.com/coloniality-the-past-and-present-of-global-unjustice/#comments Wed, 21 Nov 2012 16:22:11 +0000 http://waltermignolo.com/?p=626 The First Istanbul World Forum on Justice was organized by the Primer Minister Office of Public Diplomacy and SETA Foundation. Two intense days (October 13 and 14), hosted about 150 invited speakers plus a significant number of local audience congregated at the Istanbul Congress Center. The topics, well selected, touched on the wide spectrum of global un-justices and pushed forward visions for enacting global justice. Some of the topics of the conference were “Justice and Politics”, “Justice and Economy”, “Justice and Religion” “Justice and Global Order”, “Turkey in World Politics and the Question of Justice,” “Justice, Art and Media,” etc. I participated in the panel on “Just Memory.”  The panel was described as follows:

Victorious states have used history as an instrument to advance their narratives, thereby constructing a one-dimensional historical memory. In the face of the radical changes that we have recently been witnessing, the common memory needs to be reconstructed on just foundations.

Some of the questions asked beforehand to the panelist where the followings:

Can history be re-interpreted irrespective of ideological and nation-states biases?

What have been the consequences of reading the Ottoman-European encounters through the one dimensional lenses of “us” vrs “them”?

How do Europe, Asia, Latin America and the USA read and interpret their histories? And how are other nations/regions in these readings (Notice that the USA is alined with continents and subcontinents, which is an example of how coloniality works on the unconscious naturalizing the coloniality of knowledge)

Is it possible to clear the understanding of history in the political, ideological, and regional effects and to construct a just memory?

My presentation (a shorter version of what i transcribe here) addressed the last question from a theoretical, epistemic and political platform that emerged in “Latin” America, known as modernity/coloniality/decoloniality paradigm or conceptual frame. This conceptual frame did not originate in Europe or in the US. It is indeed one case  of “just theoretical memories” for we are living a global period in which neither Europe nor the US have the monopoly of philosophical and theoretical thinking in all the areas of human experiences and daily life.

The main point of my presentation was that in order to enact global justice we need to know the logic that engenders and perpetrate unjustice. It is necessary but not sufficient to deal with particular cases. However, if the deep structure of global unjustice in the modern/colonial world is not addressed, justice would be difficult to be enacted effectively. My thesis was and is that the source of global unjustice shall be found in the logic of global coloniality, the logic upon which the idea of modernity has been built and maintained.

I began by recognizing–in this respect–the relevance of the First Istanbul World Forum, next to the World Public Forum and the World Social Forum. Each of them is anchored in their particular local memories and all of them are contributing to building the polycentric world of the future. All of them, furthermore, are multiplying the options toward global futures beyond Davos Economics and Davos University. These Fora are not “alternatives” to Davos: they are instead multiplying the options and preventing the dangers of a single story. Polycentricism doesn’t mean only decentering the control of economic regulations and unilateral political decisions but it means, above all, the closing of a five hundred year period of the formation and domination of Western civilization.

My first point on the topic of the panel was to stress the need to know how and why un-just acts and decisions take place, what is its logic, what are the beliefs, the actors and the institutions where un-justice originates.  It is necessary of course but hardly sufficient to concentrate and amend, when possible, singular acts or situations where injustice has been committed. But we need to have a better understanding of the logic that allows for un-justice to be perpetuated. My suggestion is that research to understand the past and present of global un-justice is as necessary as research devoted to progress, development and growth. Progress, development and growth are key words of the rhetoric of modernity. But more often than not, these words hide the logic of coloniality, the logic that produce and reproduce un-justices covered up by the illusory promises of the rhetoric of modernity anchored today in progress, development, growth and innovation.

The panel on “Justice and History/Just Memories” addressed fundamental questions for building polycentric, diverse, harmonious and decolonial (that is, non-imperial) global futures. In a pluriversal and diverse world, Memories have to be diverse and cannot be controlled by a generous Global and Universal History “including” them. “Inclusion” is always already an un-just word. For who has the right to include whom? Tariq Ramadan said it clearly and loudly in Vienna when he stated that “inclusion” is a word of the past and that Muslim do not want to be “included” in Europe but to cooperate in building a pluriversal European future. “Cooperation” not “inclusion” is the word of the present toward just, equitable and harmonious future. [1]

For, one of the sites in which abstract universals have been effective was in the role Western History (as a discipline) played in the control of Global Memories. Global Memories exceed by far what the discipline of History can do. However, it is often assumed that what is written in a Historical narrative what can and should be remembered. History has contributed to create the conditions and to perpetuate the results of global epistemic un-justice. “Justice” in this case doesn’t mean to correct singular instances but to understand the epistemic regulation that legitimize the discipline of History to colonize Memories. Thus, the first step would be to decolonize History in order to liberate Memories. Nigerian writer Chimamanda Adichie has made this point loud and clear in her celebrate 20 minutes talk on “The Danger of a Single Story.”  [2]

Hegemony, in a polycentric world, would require of pluriversality to a universal principle–an apparent contradiction that deserves careful attention. If the principle of pluri-versality is uni-versaly (that is, globally) assumed, then dialogues and alliances of civilizations—instead of competitions between imperial nation-states and dependency of small nation-states—would be “natural” to cooperate instead of competing in international relations. The goals, in a polycentric and pluri-versal world order would be to administer scarcity rather than promote development and to promote harmony instead of competing for natural resources and growth; the philosophy guiding such global plan would be cooperation rather than competition, harmony instead of war. Progressive historians are instrumental in illuminating what has been obscured by conservative and imperial histories. But History is extremely limited in relation to the richness of the world and the communities for whom Memories is not an academic discipline but a way of being in the world, of building, maintaining and transmitting identity and consolidating identities that imperial histories taught them to despise. Oral traditions and transmissions, art and literature and communal way of living are sites of living Memories that cannot be controlled by the discipline of History. Memories, as I said, exceed History. Memories have been silenced by hegemony Histories. To decolonize History means to liberate Memories an to correct epistemic un-justices. [3]

My second point was—following up on what I just said–to push further the distinction between History and Memories to understand the un-justice in History and the need to decolonize imperial history to liberate colonized Memories.  The word “history” refers to past events as well as to the discipline that study, organize and interpret past events. Here I am using “history” in the second sense, that is, “history” as a discipline in the scholarly spectrum of the social sciences and the humanities. History then is one particular way to deal with the past. Memories are much larger than History and do not require the discipline to manifest themselves. As I said oral communication, what is called “folklore” and what is called “art and literature”, are all effective and powerful means to bring the past into the present and to project possible futures. Memories are embedded in living organisms, be this organism, plants or animals, to make a long story short. To live is to remember and to remember is to live. How does this principle affect the question of Justice and History?

There is a significant bibliography on the etymology and meaning of the word “justice,” from Latin justitia. The fact that we do not have the same amount of analysis and information about equivalent words in Ancient China, in Islam and among the Mayas and Aztecs (to name just a few examples), makes us believe that Latin justitia translated into modern European imperial languages (“Justice” in English, “Justice” in French, “Justicia” in Spanish), shall be the universal concept we have to deal with. However, the examples just make clear that Western “justice” belongs to one memory, the memory of European people, languages and institutions. Latin “justice” is irrelevant in Nahuatl or Chinese, Hindi or Bambara, Arabic and Russian. Just to give you an example: the investigations being carried on by Aymara scholars and intellectuals in Bolivia on the on justice and the law of the Ayllu. [4]

The claim I am making is grounded at the moment in which the discipline of History turned into a tool to disavow Memories. The well-known Eric Wolff’s formula “people without history” summarizes what I am arguing. First, there are indeed many people who do not have “history” as a discipline, since History is a Western concept and practice;[5] but there is no community without Memories. The coloniality of knowledge however managed to make us belief that, as Wolff has argued, that there are people without history and people without history are inferior human beings that nee to be civilized. Such arguments served well–past five hundred years–to legitimate any and every process of appropriation, expropriation and exploitation. The fact that History is a Western concept and practice doesn’t mean that Western Civilization was the only civilization able to keep record of the past. Every known culture and civilization came up with a technology for recording the past, starting from just plain oral Memory and going through inscriptions on stones or in knotted strings, like in the Kipus among the ancient Incas in the South American Andes.

In a nutshell, the point I was arguing: History in the European Renaissance was a fundamental tool to colonize Memories of non-European people, cultures and civilizations. [6] It started in the New World, and continued in Asia and Africa during the expansion of French and British imperialism. Philology since the late eighteenth century complemented the task of History in disavowing non-European memories and, from the early nineteenth century on, Anthropology came into the picture to further erase from their sources and appropriate for the disciplines, Memories in non-European geo-historical formations.

The logic of coloniality is the historical foundation of global un-justice in the modern/colonial world, whose consequences are being addressed in this Forum and similar one like the World Public Forum on the Dialogue of Civilization an the World Social Forum. The difficulties in addressing the logic of coloniality and the making and reproduction of un-justices, is that it is hidden under the rhetoric of modernity. And the rhetoric of modernity is always promising us a better world, making claim about social justice and ethical behavior. However, since today the rhetoric of modernity is based on the belief that salvation and happiness is based on economic growth and a large middle class of consumers, the devastating consequences of open pit mining in Africa and South America are hidden and silenced below the triumphal noise of iPods and cell phones that cannot be produced without mining and its devastating consequences for the people and Memories of the people and the places.

To deal with History and Justice means to deal with epistemic un-justices that have been committed since the historical inception of the modern/colonial world during the sixteenth and seventeenth centuries when the Mediterranean was displaced by the Atlantic and Christian Theology became the overarching frame for the control of knowledge and subjectivity. Charles V of the Holy Roman Empire of the German Nations and Suleiman the Magnificent were contemporary rulers of two powerful socio-economic and cultural formations, the Ottoman Sultanate and the Holy Roman Empire. Since then, the Ottoman Sultanate began to be ruled out, until its demise, by the growing economic, politic and epistemic power of Western civilization. An epistemic un-justice that began to be corrected today within the First Istanbul World Forum is a sign of the redressing historical un-justices and building truly democratic futures. Futures in which the word “democracy” indicates a point of arrival through many roads built on local Memories and local knowledge rather than through one road whose traffic is directed from above.

My third point was an illustration of how the power of collective Memories superseded academic history in Ecuador and also in Bolivia. Aymara, Quechua and Quichua intellectuals in both countries made their voice and that of the communities heard in the re-writing of the constitution of both countries in the first decade of the twenty-first century. Both constitutions declare that Bolivia and Ecuador are pluri-national states. The concept of “pluri-national” state did not come from the Memories of the population of European descent in both countries, who have been in control of the government, the economy and education since independence from Spain in early nineteenth century. It was not History that kept Indigenous Memories alive. History in South America is written in Spanish. In the Andes, Memories survive in Aymara, Quechua and Quichua mainly. Furthermore, a Historian of Ecuadorian or Bolivian nationality of Spanish descent who learns Aymara or Quichua because of his or her profession, do not carry with him or her the memories imbedded in the language and the bodies of Quichua-Aymara speakers. The official Historian could “include” Indigenous memories as a theme, but cannot dwell in Memories that are not his or hers. The concept of pluri-national state emerged from Indigenous Memories who have been always aware that in modern/colonial nation states the correspondence between one state and one ethno-class is unsustainable. There are many nations in Bolivia and Ecuador, not only the nation of people of European descent. And that embedded knowledge provides the ground for an advocacy that could be supported by non-Indigenous historians but that cannot be replaced or even worst “represented” by official historical narrative in Spanish including Aymara and Quechua speakers’ Memories.

A similar analysis could be carried on with Sumak Kawsay (in Quichua) and Sumaq Quamaña (in Aymara). The concept is generally translated as “buen vivir” (good living), which is confusing because it could be interpreted in a bourgeois sense of having more, earning more, buying more, living better than your neighbor, etc. A better translation would be “to live in harmony and in plenitude” which is totally different to a concept of good life based on the materiality of possessions. Such a concept comes from Indigenous Memories and philosophy. The un-justice was that Indigenous ways of life were repressed because it did not conform to the ideas of progress and modernity, understood as economic wealth and forced life style. History, official History in Bolivia and Ecuador, silenced Indigenous Memories. But even if now a progressive historian wants to “include” them in the history of the nation, it is too late, for Indigenous intellectuals are strong enough now to make their voice heard and to reject the bourgeois generosity of “inclusion.” Inclusion is a word of the past, as Ramadan argued; cooperation is the word of the present and the future. This is an epistemic historical unjustice in the process of being corrected. When “inclusion” is no longer accepted by those who are supposed to be included, historical un-justice began to be corrected and universal History reduced to size: there is no longer room for one generous Global or Universal History that will include the excluded for, those who include try to maintain a privilege that the excluded are no longer willing to grant.

Last but not least, Sumak Kawsay has been a fundamental concept to show that development is unsustainable. [7] To live in plenitude and in harmony means to live in plenitude and harmony with the planet, with the plants, with the animals, with the rivers, with the fields. Development instead presupposed that all beyond an unjust and limited concept of “humanity” is “nature” and that “nature” is there to be exploited by “men” to his own benefit. It is in indigenous Memories and philosophy, and not in the discipline of history, where the force of these concepts and the advocacy that they generate reached a point of no-return.

In sum, History as a discipline has been a tool to colonize non-Western Memories, an epistemic un-justice that shall and is being corrected by Historians as well as by the enactment of Memories silenced by official Histories (as Trouillot have argued). However, History could be also a tool to correct the disciplinary silencing of the past. That would be a question of History and Justice within the discipline itself. However, beyond the discipline, there is the wide range of Memories that are finding today their place in the global unfolding and changing world order. Memories are the foundation of political visions and decisions. If the First Istanbul World Forum focused on the issue of “Justice” one could surmise that the problem of (un) Justice is embedded in the very Memories of Istanbul and Turkey’s in the global order from the Ottoman Sultanate to the nation-state built upon the ruins of the Sultanate to, I would surmise, a rebuilding of Turkey future by retrieving the memories that Western as well as nation-state historian tended to demise.


[1] ) https://www.youtube.com/watch?v=M7GAAGFo2Eo&feature=relmfu

[2] ) http://www.youtube.com/watch?v=D9Ihs241zeg

[3] Haitian anthropologists Michel-Rolph Trouillot has strongly argued this point in his celebrated book, Power and the Production of History (1995).

[4] Marcelo Fernandez Osco, “La ley del Ayllu: Justicia de Acuerdo”, 2008, http://www.scribd.com/doc/83744285/Fernandez-Osco-2001-La-ley-del-ayllu-justicia-de-acuerdos. “Ayllu” is the basic cell of social organization in Inca Civilization. It is equivalent to the Greek oykos. The Ayllu is well and alive today not because of work of Historians, who silenced its importance, but because of the Memories of Aymara and Quechua communities.

[5] Eric Woolf , Europe and the People Without History, Berkeley: The University of California Press, 1982. Walter D Mignolo, “When Speaking was not Good Enough. Illiterates, Barbarians, Savages and Cannibals”, 1992, http://books.google.com/books?id=3QuXJtkhhKcC&pg=PA312&lpg=PA312&dq=mignolo,+when+speaking+was+not+good+enough&source=bl&ots=9fJ_kPZvD4&sig=kDue_djxIsxfX6Zm7Z6xp8MHuds&hl=es&sa=X&ei=RYKEULq0LZHc8ATWzoHwBA&ved=0CCEQ6AEwAA#v=onepage&q=mignolo%2C%20when%20speaking%20was%20not%20good%20enough&f=false:

[6] Walter D. Mignolo “On the Colonization of Amerindian Languages and Memories”, Comparative Studies in Society and History, 1992, http://journals.cambridge.org/action/displayAbstract?fromPage=online&aid=4418392;

[7] Hernández Sánchez, Maribel: “Sumak Kawsay, Sumaq Kamaña. The Challenge of Learning from the South¨, 2009,  http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/13394

 

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DHELI 2012: LA DESOCCIDENTALIZACION, LOS BRICS Y LA DISTRIBUCION RACIAL DEL CAPITAL Y DEL CONOCIMIENTO http://waltermignolo.com/dheli-2012-la-desoccidentalizacion-los-brics-y-la-distribucion-racial-del-capital/ http://waltermignolo.com/dheli-2012-la-desoccidentalizacion-los-brics-y-la-distribucion-racial-del-capital/#respond Sat, 21 Apr 2012 14:39:02 +0000 http://waltermignolo.com/?p=321 Este articulo puede ser traducido a casi 72 lenguas

La nota de opinión publicada por LaVaca ha provocado varias e interesantes reacciones y respuestas, algunas se encuentran en la web (en Facebook), otras me llegaron personalmente. Lo que escribo a continuación es una aclaración de mi tesis en esa nota.  La única tesis, puesto que es un artículo de 800 palabras y no un tratado de 150 mil palabras, es la siguiente: la desoccidentalización es irreversible y la decision del gobierno argentino de renacionalizar REPSOL-YPF está enganchada con los procesos globales de desoccidentalización, cualquiera sean las otras y complejas motivaciones de la decision. Me animaría a decir que sin la existencia de los procesos de desoccidentalización y de la fuerza política y economica de los países del grupo BRICS, tal decision hubiera sido más dificil de tomar. Un comentario (de Andrés Kogan Valderrama, en Facebook) comprendió bien la intención de la nota. Hubo otras que desviaron e introdujeron el tema de la ¨descocidentalización de Argentina. La des-occidentalización no es un conjunto de procesos y decisions que toman paises particular y de un días para otro se desoccidentalizan.  El asunto es a la inversa: países particulares toman decisions en consonancia con procesos globales, de re-occidetalización o de des-occidentalización en este caso. El pensar descolonial, puesto que la nota es un análisis descolonial de la desoccidentalización, exige un vuelco en la geografía de la razón. Si no es así, continuamos pensando en los moldes de la modernidad, no importa sobre qué pensemos.

Las notas que siguen exponen el contexto del que surgió la el artículo de opinion sobre la  renacionalización de YPF.

 

I

A finales de Marzo del 2012 se realizó en Nueva Dheli  la Cuarta Cumbre de los cinco paises del BRICS (Brazil, Rusia, India, China y Sur Africa).  Los cinco países reúnen la mitad de la población mundial (hoy cercana a los 7 billones y producen una tercera parte del producto domestico global (GDP). Son también los cinco países que implícita o explícitamente llevan adelante la des-occidentalización: capitalismo sí, neoliberalismo no. Abogan por la democratización de instituciones internacionales (UN, Banco Mundial, Fondo Monetaria) hasta ahora bajo los dictados de US con el apoyo de la UE. Se calcula que para el 2030 los países del BRICS tendrán una producción mayor a los G7 (Alemana, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido). Los países del G7 que lideraron las tomas de decisiones en el orden mundial durante el siglo XX consumen el 80% de los recursos naturales del globo. La “Declaración¨ que resume las posiciones tomadas circula ampliamente en la web. [1]

Todo indica, y es de esperar, que la alianza entre los cinco estados se consolide y continúe. Es posible también que ingresen otros, o que un cambio de gobierno en uno de los estados, opte por una política distinta a la que tiene ahora el grupo BRICS y se separe de él. Pero hay razones, que explico más abajo, para pensar que lo que han creado estos cinco estados esta destinado a perdurar por varias décadas. Lo cual no debe tomarse como la panacea que nos llevará a todos y todas al paraíso en vida en unas pocas décadas. Ya se verá entonces cuál serán las trayectorias futuras que las próximas décadas, digamos hasta el 2050, dejarán. Ignorar las transformaciones que la política BRICS introduce en el orden mundial porque no se corresponden con un orden socialista o descolonizador deseado, es de poco servicio a los proyectos descolonizadores. Lo que sigue es un análisis descolonial de la des-occidentalización. Y también una explicación de por qué la re-nacionalización de REPSOL-YPF es una medida que se corresponde con la lógica de la desoccidetnalización. Veamos entonces las opciones que el grupo BRICS tiene para luego ver las razones de su consolidación y permanencia. Esto es, las razones que explican por qué sostengo que (nos guste o no nos guste) la desoccidentalización es un proceso irreversible.

El grupo BRICS tiene tres opciones. Una es la de aspirar a la integración en la economía global y en las relaciones internacionales aceptando re-occidentalización iniciada por el Presidente de Estados Unidos después del desastre político y económico de sus predecesores. La re-occidetnalización intenta mantener el liderazgo político-económico del que Estados Unidos gozó en la segunda mitad del siglo XIX y, en consecuencia, el liderazgo civilizational de occidente, montado y consolidado en los últimos quinientos años de historia global. Esta opción sería paralela a la opción que tienen los inmigrantes en los estados de la Europa del Oeste: integración y asimilación sujetándose a las reglas del orden existente, suprimir la creatividad y adaptarse para sobrevivir, sacando la mejor ventaja de la situación.

La segunda opción es la de desprenderse de la re-occidentalización y sobre todo de los lastres del proyecto neo-liberal y del consenso de Washington. El proyecto neo-liberal intentó homogeneizar el planeta tanto en el orden político como económico, lo cual suponía imponer una tendencia a la homogeneización cultural. Esta segunda opción—la desoccidentalización– implica mantener la política de crecimiento y desarrollo económico (los cinco países del grupo BRICS tienen en común un crecimiento económico en las últimas décadas impensable e inesperado para países del ex ¨tercer mundo¨), pero no aceptar las órdenes ni del FMI y del BM, lo cual supone no aceptar órdenes ni de Estados Unidos ni de la Unión Europea. Este desprendimiento afecta también las decisiones relacionadas con la política internacional frente a las Naciones Unidas. La ONU, el FMI y el BM son supuestamente instituciones internacionales, pero hasta el momento están controladas por EU y la UE. Los países del grupo BRICS se desprenden también de las decisiones unilaterales tomadas por organismos internacionales. Dos de los puntos de la ¨Declaración¨ escrita y firmada después de la reunión del grupo en Nueva Delhi, a finales de Marzo del 2012, establecen criterios firmes en asuntos álgidos en las relaciones internacionales actuales. Uno de ellos es la regulación financiera, la creación de un banco de desarrollo que evite a los países de economías emergentes estar a la merced de los bancos centrales de las economías desarrolladas y democratizar el nombramiento de cargos fundamentales en el IMF, BM y UN (puntos 5 a 21). El otro punto es el de establecer criterios éticos y democráticos (al cual están dedicados los puntos 22 y siguientes)  para regular situaciones como las de Siria e Irán, las cuales conllevan obviamente mucho más de lo que ¨parece¨ a primera vista en el consumo de información propagada por la prensa acrítica o al servicio de la reoccidentalización.

La tercera opción que tendrían los países del grupo BRICS sería la de comenzar a cuestionar la economía de desarrollo y crecimiento y la forma-estado la cual, desde la secularización en Europa, la revolución industrial y la segunda expansión imperial de occidente, han colaborado en la formación de un orden global en el que hoy tenemos países desarrollados, economías emergentes, y países en vías de desarrollo. Tres de los países del grupo BRICS son países con historias coloniales y, por cierto, raciales. Estos países han transitado, en distintas etapas, ritmos y regiones del planeta, desde las independencias y la descolonización hasta el desarrollo económico y la autonomía política. Todo indica que, a nivel de las políticas estatales, los procesos de descolonización han sido ¨superados.¨ La descolonialidad hoy se manifiesta en la esfera de la sociedad política global, más no en los estados. La política de los estados disidentes son las políticas de desoccidetnalización. La renacionalización de REPSOL-YPF lleva muchos indicios de que es una decisión que se pliega las trayectorias desoccidentalizantes.

 

II

Veamos algunos de los rasgos comunes entre cinco países aparentemente tan disimilares, sobre todo si se los compara con los países que han gobernado el mundo desde 1500: España y Portugal, Francia, Inglaterra, Holanda, Alemania  finalmente Estados Unidos, la extensión de Inglaterra en América. Todos europeos, cristianos (protestantes o católicos), fundados sobre memorias greco-latinas, escritura alfabética. En cambio los países del grupo BRICS no están ligados por un tronco civilizatorio común, como es el caso para los países desarolloados. Estos países tiene un tronco común: Grecia y Roma, la lengua griega y la latina, las categorías que conllevan las lenguas, y también ligados por los relatos del Antiguo y el Nuevo Testamento. Nada semejante tienen en común los cinco países BRICS. Que es lo que tienen en común, entonces, si algo tienen, más allá de intereses económicos circunstanciales?

Veamos entonces. Ni Rusia ni China fueron colonizados como los otros tres estados nacionales, pero ni Rusia ni China escaparon a la colonialidad. La historia de Rusia, desde finales del siglo XVI hasta 1918, es la historia de la emulación de occidente cristiano y liberal por parte de una civilización ajena a la historia que emula. La historia de Rusia es más compleja. Rusia es un país eslavo de base cristiana ortodoxa, y su escritura alfabética (el cirílico) es ajena al alfabeto latino, común a seis de los G7. La iglesia ortodoxa deriva del imperio romano en Constantinopla (Estambul): es la cristiandad del este. La iglesia ortodoxa es segunda en número de adherentes sólo a la iglesia católica cristiana. Desde 1918 hasta 1989, la de Rusia es la historia de la puesta en práctica de las ideas socialistas que surgieron de la ilustración. Contrario al caso de China, Rusia tiene una historia de más de trescientos años (hasta 1989) montada sobre la experiencia de Europa. La última década del siglo XX mostró la emulación de occidente (esta vez emulando el neo-liberalismo) tampoco funcionó. Vladimir Putin, figura controvertida sin lugar a dudas, comenzó a cambiar el rumbo. Y ese cambio de rumbo llevó a Rusia a la membrecíad el grupo BRICS. [2]

China tiene una historia milenaria independiente de occidente, hasta 1840. Con la guerra del opio manejada por Inglaterra con el apoyo de Francia y Estados Unidos,  China es afectada por la colonialidad, un golpe fuerte cuya recuperación llevó más de un siglo si contamos a partir de la revolución de 1911. Con la guerra del opio China  fue atrapada en el entramado con occidente, un destino que le fue impuesto. China es un país de historia milenaria. Los 160 años transcurridos desde la guerra del opio (1840) son en prácticamente nada para incidir en la subjetividad de millones de personas que conllevan las memorias de familias lingüísticas autónomas con respecto al griego y al latín. Que mantienen formas de escrituras distintas a las del alfabeto latino, cuyos ¨teatro¨ nada tiene que ver con la poética de Aristóteles, etc. Sus sistemas éticos-religiosos son varios y complejos (Confucianismo, Budismo, Taoismo) y ninguno de ellos tiene nada que ver ni con el Antiguo ni con el Nuevo Testamento, bases fundamentales para la civilización occidental, en la que se ingenió la guerra del opio. Tanto los habitantes de China como los habitantes de India fueron considerados ¨amarillos¨ en la taxonomía occidental y por lo tanto inferiores al ¨blanco.¨

India, por su parte, es un país hoy de una enorme diversidad ética y religiosa y de una enorme variedad lingüística, de la cual variedad la lengua hindú, la lengua bengali y la lengua urdu tienen millones de hablantes. Como en el caso de China, la invasión comercial de occidente (desde finales del siglo XIX) y la formalización del estado británico en India (en 1858, entre las dos guerras del opio, y por cierto relacionada con ella), es sólo una pátina superficial en una región que, en su milenaria diversidad, comparten diversas memorias entrelazadas desde siglo. El entrelazamiento con occidente es superficial tanto en tiempo como en espacio. La diversidad demográfica y lingüística de India, y también de China, están muy alejadas de la experiencia lingüística y vivencia de Inglaterra para que ésta hubiera alterado los ritmos de memorias y vivencias.

La República de África del Sur tiene otra historia. Un elemento importante de esa historia es que África en los esquemas mentales impuestos y transmitidos por occidente, África sea nombrado a menudo como un país: China, India y África y otros países, es una expresión común en la esfera pública. África fue descartada de la historia universal por G.W.F Hegel en sus lecciones de filosofía del a historia, pronunciadas entre 1820 y 1830. Estas fechas son importantes puesto que están a mitad de camino entre la esclavización masiva de Africanos en los siglos XVI al XVIII y la abolición legal de la esclavitud, por un lado, y la conferencia de Berlín en 1884, que abrió las puertas y legalizó la apropiación del continente africano por parte de los países europeos. A fines del siglo XIX todo el continente africano estaba bajo control de Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda, Portugal, España y Alemania. [3] Esta historia la conocen muy bien los y las africanas, es la historia de África a la que Hegel no le dio crédito. Por esta razón la idea de que los países africanos deben plegarse al grupo BRICS y seguir el liderazgo de la República de Africa del Sur es ya una opinión en debate. [4]

Brazil es un país predominantemente blanco/mestizo, de ascendencia Europea. Ser de ascendencia, no es ser Europeo. La racialización de la diferencia opera también aquí, como en el resto de la América Hispana. La opción seria ignorar la diferencia y aceptar la dependencia o asumir que no se es y buscar el camino propio. En América del Sur y el Caribe, la conciencia de la dependencia económica fue fuertemente articulada por los teóricos de la dependencia en el continente y por el New World Group, en el Caribe. Ambas teorizaciones fueron simultáneas, aunque cada una basadas en las historias locales del continente y de las islas. En el continente, el rasgo sobresaliente era el de la historias de dependencia económica de Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XIX y con Estados Unidos después de la segunda guerra mundial. Se trataba, por otra parte, de un debate ponía de relieve, aunque no se mencionara, la distribución global del capital y del conocimiento con el racismo; países dependientes eran económica y epistemológicamente dependiente. Por lo tanto, era ¨subdesarrollados¨ según el término inventado por Harry Truman in 1949. El New World Group llegó a las mismas conclusiones sobre la dependencia económica que analizaron en la ¨economía de plantación.¨ La diferencia con los dependentistas continentales residía en que los caribeños del New World Group eran en su innegable mayoría de ascendencia Africana. El racismo no estuvo oculto sino siempre evidente en sus teorizaciones. Cuando se teoriza en la piel negra, Fanon lo puso claro, siempre se es consciente de la piel blanca. Mientras que si se teoriza de la piel blanca, no necesariamente se es consciente de la piel negra. Se puede llegar a ser consciente, pero no hay necesidad. Un sector de Brazil es caribeño, el caribe continental y es precisamente donde más afinca la población de ascendencia africana. Esta es la que se tiene más cercanas relaciones con el Caribe insular afro.

Este es un ligero esbozo de comunidades cuyas memorias e historias locales son tan diversas que no sería inexplicable lo común si no fuera por la diferencia colonial (Brazil, Africa del Sur e India) y la diferencia imperial (Rusia y China). El racismo es común a ambas diferencias. Es más, es sobre la invención occidental de las diferencias coloniales e imperiales que se funda el racismo global. El proyecto de desoccidentalización a cinco países tan diversos en sus historias locales y tan similares en su relación imperial-colonial con occidente.. La desoccidentalización no cuestiona la economía que liberales y marxistas llaman ¨capitalismo¨ y que los intelectuales descoloniales llamamos ¨colonialidad económica¨, pero si cuestiona todas las esferas de la matriz colonial de poder que, hasta este momento, estuvo diseñada, transformada y gestionada por occidente (todos aquellos países que se repartieron África, más Estados Unidos).

Ahora bien, el grupo BRICS es parte del orden global poli-céntrico que veremos acentuarse más y más en el siglo XIX. No se trata ya de otra ¨guerra fría¨ porque el orden poli-céntrico hoy es capitalista. Por eso es poli-céntrico y no bi-polar o, en otra terminología, un mundo donde la colonialidad económica es hegemónica y la disputa por el control de la matriz se localiza en el conocimiento, el cual permite controlar tanto la economía como todas las otras esferas de la matriz. No todas estas disputas por el control de la matriz están controladas por los estados. Muchas de ellas hoy afortunadamente ocurren ya en la esfera de la politización de la sociedad civil y la emergencia de la sociedad política global: fuerzas que actúan entre el estado y el mercado; horizontes que no son visibles todavía pero que se están definiendo en el proceso. Pero, por el momento, limitémonos a la esfera de las políticas estatales.

Los estados que no pertenecen ni a los BRICS ni a los G7 tiene dos opciones para orientar sus conductas y decisiones. En África la opinión de que los países africanos deberían plegarse al grupo BRICS y seguir el liderazgo de la República de África del Sur ha sido ya formulada. Por cierto que la formulación de una idea no significa que toda África se plegará a ella. En América del Sur y el Caribe es obvio aunque no conozco que se haya dicho que Brazil lidera los procesos de des-occidentalización, y por ello es uno de los miembros del grupo BRICS. Es obvio también que Colombia y Chile han optado por la re-occidentalización, en tanto que Ecuador, Bolivia, Argentina, Venezuela, Nicaragua, Cuba se alinean con la desoccidetalización.

Si Brazil ha logrado el desarrollo económico que los países de América del Sur y Caribeños no lograron en la segunda mitad del siglo XX cuando precisamente, Estados Unidos a través del FMI, del BID y del BM,  proponían el desarrollo y la modernización de América del Sur, es porque—entre otras cosas—no siguió las instrucciones de los organismos antes mencionados. Esto es, desobedeció las órdenes. Y esto no fue una desobediencia civil sino epistémica con implicaciones en la política estatal en materia de economía. Brazil en América del Sur y el Caribe al igual que la República de Sur África en África, lideran en este momento los procesos de occidentalización en los respectivos continentes. La decisión del gobierno argentino al renacionalizar YPF, al igual que los contratos firmados por el Presidente de Ecuador con compañías mineras transnacionales (Canadienses y Chinas), así cómo los esfuerzos del gobierno boliviano por abrir una carretera que conecte Bolivia con Brazil a través de la Amazonía (lo cual provocó los conflictos en y sobre el TIPNIS –Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure), son indicios de que el anunciado y esperado giro a la izquierda y giro descolonial a principios del siglo XXI, se muda en giro desoccidental. [5] Lo cual también me hace pensar que la desoccidentalización es no solo hoy irreversible, sino inevitable.

Mi tesis en el artículo opinión sobre la renacionalizaicón de YPF publicado en LaVaca  sostenía que éste no era un fenómeno aislado, sino un hito más en el proceso global de desoccidentalización, liderado por los países del grupo BRICS pero no sólo por ellos. [6] Singapore, Indonesia, Irán llevan adelante sus propias trayectorias. Y mi segunda tesis es que la desoccidentalización es irreversible. Por qué es irreversible?  No por la toma de conciencia económica sino, sobre todo, por la toma de conciencia del cierre del ciclo de dominación occidental. No se trata del fin de occidente o el fin de la modernidad, sino del fin de los diseños imperiales construidos y controlados por occidente bajo el mito de la modernidad, el progreso, la civilización y el desarrollo. Ahora bien, la toma de conciencia del cierre del ciclo de dominación occidental, no es el cierre del ciclo de la colonialidad del poder. Y he aquí donde las consecuencias de la desoccidentalización son de gran relevancia para el pensar y hacer descolonial. En otra formulación: las economías emergentes, son emergentes porque las economías desarrolladas, que fueron erigidas por ¨el hombre blanco,¨ se desarrollaron mediante la expropiación de tierras y recursos naturales y la explotación del trabajo de zonas y poblaciones ¨de hombres y mujeres de color¨  fueron clasificados en la segunda mitad del siglo XX como subdesarrollados y luego, respondiendo al obvios racismo de la clasificación, se la cambió a países de economías emergentes. Lo cual no anula el racismo, solo lo disimula. El punto aquí es que la humillación impuesta sobre los pueblos de color, además de la ¨naturalidad¨ de sentirse superior, no está en la memoria de las economías desarrolladas y del ¨hombre blanco.¨ [7] Los países del grupo BRICS son países de gente de color (incluido Brazil y Russia donde la mayoría de la población tiene piel medio blanca o blanca, pero son países ¨de color¨ en la historia de las diferencias coloniales (India, Africa del Sur y Brazil) y de las diferencias imperiales (Russia y China).  La desoccidentalización es irreversible por la simple razón que no se trata sólo de competencia econonómica, sino de dignidad: de no querer ya recibir órdenes y continuar en el servilismo del desarrollo, la emergencia y la indigencia.

 

III

Ahora bien, la desoccidentalización significa también que las decisiones se toman en primer lugar en relación a los intereses inter-estatales en la competencia global. La situación interna de la población de cada país es secundaria. Tanto en Estados Unidos, Francia, España, Inglaterra o Alemania—por un lado—como en China, India, Brazil, Africa del Sur e India—por el otro—el crecimiento del producto bruto interno no significa que la población se beneficiara. Al contrario, de más en más vemos recortes en tanto en el primer grupo como en el segundo que afectan la educación, la salud, el empleo, la vivienda, etc. China y Brazil tienen estadísticas que muestran que se ha reducido significativamente el índice de pobreza. Lo cual sugeriría que en los países del grupo BRICS que comparten historias y experiencias del ¨tercer mundo,¨ la conciencia de y la responsabilidad hacia la indigencia es mayor que en los países desarrollados, con historias y experiencias ¨de primer mundo¨ para los cuales la opulencia es más visible que la indigencia. La costumbre de la opulencia hace más difícil tomar conciencia de la decadencia del nivel de vida en los países desarrollados.

La desoccidentalización es irreversible puesto que el desarrollo económico ha contribuido a sobrepasar el complejo racial en la distribución del capital y del conocimiento. Y es inevitable porque en esto momento la competencia internacional en el nivel del conocimiento, la tecnología y la economía no permite que ningún estado se desvíe del rumbo. Cuba está pagando las consecuencias, e Irán está en la mira de occidente. De ahí que el muro de contención que presenta el grupo BRICS a las decisiones unilaterales (como en Iraq y en Libia) sea de extrema relevancia.

En la medida en que la desoccidentalización no cuestiona la colonialidad de la economía, y compite con la re-occidentalización por los recursos naturales, expropiación (compras) de tierras y recursos naturales, explotación del trabajo, indiferencia por los daños ecológicos que afectan a millones de personas, está sujeta a los mismos pecados que la re-occidentalización. No obstante, la desoccidentalización introduce un elemento importante en los futuros órdenes globales: el cierre del mono-centrismo en todas las esferas de la vida (economía, política, conocimiento, subjetividad, ética, estética, racismo, género, sexualidad) y la apertura hacia el poli-centrismo.  Es cambio radical en la historia del planeta en los últimos 500 años, viene aparejado con la politización de la sociedad civil (revolución de las manos en el Túnez y Egipto), los indignados en España, las insurgencias de Londres, el movimiento ¨Ocupar¨, las insurgencias y demandas estudiantiles en Chile y en Colombia y por la emergencia de la sociedad política global (La vía campesina, El juicio ético a las corporaciones transnacionales, las organizaciones por La soberanía alimentaria, las asociaciones de los Pescadores del Pacífico, las organizaciones indígenas en Bolivia-CONAMAQ- y en Ecuador- CONAIE (en cuyas historias se cuenta el derrocamiento de cuatro presidentes en los dos países). Es en la sociedad política global hoy, donde continúa germinando la descolonización cuyo proyecto inicial se dio en la Conferencia de Bandung, en 1955, sobre la cual—hoy—hay mucho que decir. Pero lo dejo para otra oportunidad.

Este análisis es un análisis descolonial en la medida en que no está basado en principios disciplinarios de las ciencias sociales, sino en la historia de la colonialidad y de la matriz colonial de poder. La matriz colonial, fundada y controlada por los países imperiales del Atlántico esté hoy en disputa. La desoccidentaliación disputa el control de la matriz. Al mismo tiempo introduce dimensiones no consideradas hasta el momento. Si, como ya es aceptado, la matriz colonial de poder fue fundada, construida, transformada y controlada por el hombre blanco, europeo, cristiano y heterosexual, la disputa de la matriz proviene de hombres de color, no-europeos y no todos (con excepción de Brazil) cristianos. Las transformaciones radicales que implica el cierre del ciclo de 500 años nos enfrenta a formas de conocer y de sentir a las que no estamos acostumbrados. La modernidad y la posmodernidad son ya obsoletas, formas de sentir y de pensar que pertenecen al pasado y que se re-inscriben en la re-occidentalización. La desoccidetnalización y la descolonialidad abren rumbos no conocidos hasta la segunda mitad del siglo XX,  y que tendrán un protagonismo creciente en el siglo XX



[1] El texto completo de la ¨Declaración¨ se encuentra en http://www.cfr.org/brazil/brics-summit-delhi-declaration/p27805

[3] Ver el mapa de Africa entre 1885 y 1914, la explosión de la primera guerra mundial causada no por los africanos, por cierto, sino por la ambición en europea en el reparto de África, http://www.newworldencyclopedia.org/entry/Scramble_for_Africa

[5]  Me referi a este cambio de rumbo en una nota publicada en Pagina 12, http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-182727-2011-12-06.html. Un reciente número de la revista Alai-Amlatina, titulada ¨La descolonización inconclusa¨ subaraya el importante paso que se ha dado al incorporar la ¨descolonización¨ en las constituciones de ambos países. Sin duda lo es. No obstante, el rumbo que han tomado los gobiernos en ambos países son rumbos desocidentalizantes, siguiente quizás el rumbo trazado por Brazil. http://www.alainet.org/publica/474.phtml.

[6] http://lavaca.org/notas/la-re-nacionalizacion-de-repsol-ypf-un-ejemplo-de-como-es-irreversible-la-desoccidentalizacion/. Quienes sienten que a mi nota de 800 palabras le falta algo, me ocupo en mas detalles en dos entrevistas de 12000 palabras, las cuales entrevistas estan relacionadas con los temas que estoy reflexionando en esto momentos. Ver, http://www6.cityu.edu.hk/hkaics/intraviews/wm.html.

[7] El hecho de que el Presidente actual de Estados Unidos sea un ¨hombre de color¨ es aleatorio y fortuito. Todo el aparato esta montado y controlado, históricamente, por el ¨hombre blanco.¨  Estados Unidos no está ansioso por ingresar y ser el sexto país del grupo BRICS!

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LA DESOCCIDENTALIZACIÓN ES IRREVERSIBLE: LA RENACIONALIZACIÓN DE REPSOL-YPF http://waltermignolo.com/la-desoccidentalizacion-es-irreversible-la-renacionalizacion-de-repsol-ypf/ http://waltermignolo.com/la-desoccidentalizacion-es-irreversible-la-renacionalizacion-de-repsol-ypf/#comments Tue, 17 Apr 2012 04:48:38 +0000 http://waltermignolo.com/?p=302 El gobierno español anuncia ¨represalias contundentes¨ al gobierno argentino por la nacionalizacion de REPSOL-YPF. Estados Unidos apoya a España y se comporta de acuerdo a hábitos paternalistas. Es dificil para los padres comprender que los chicos crecen. Aunque el tono indica el reconocimiento de que la desoccidentalización es irreversible.

Además de informar sobre las represalias, la prensa española subraya también que la expropiacion de REPSOL-YPF ha dejado intacto el  25% de las acciones que pertenecen al grupo Petersen, de la familia Eskenazi, socios introducidos en el 2008 por el entonces presidente Nestor Kirchner. Señala también un articulo en El Pais, de Espana, que fueron los Kirchner mismos quienes diez años antes, en 1998, apoyaron la compra de YPF por REPSOL.

Por su parte, la Presidenta Cristina Kirchner puso de relieve que es la primera vez que Argentina tiene que importar petróleo. Las razones recayeron sobre  la ineficacia administrativa de REPSOL. La situación apuntada por Cristina Kirchner  nos recuerda un caso paralelo en el Sultanato Otomano a principios del siglo XIX : por primera vez el Sultanato comenzó a importar café desde Inglaterra mientras que, hasta entonces, habia sido el Sultanato que exportaba café a Inglaterra. Los otomanos tomaron medidas erroneas : reforzaron el ejército en lugar de confrontar las politicas economicas. El tiempo de la desoccidentalización está ya en marcha y consiste en desprenderse de los lazos imperiales en decisiones políticas que afectan la economía.

El caso YPF-REPSOL es un caso ejemplar en los procesos de desoccidentalizacion que comenzaron quizas con la decision de Deng Xiaoping de transformar la revolucion cultural de Mao Zedong en economia de mercado. Esto es, de confrontar el capitalismo controlado por Occiddente y hacer que el gobierno de China tomara las riendas de la politica economica, desobedeciendo las reglas que para el desarollo tenían escritas el FMI y el BM. Proceso semejante fue el de Lee Kwan-yew, primer ministro de Singapore, quien siguio una politica paralela : capitalismo si, pero lo manejamos nosotros. Este « nosotros » es complejo pero, en general, es un « nosotros »de  nacionalizacon frente a una « nosotros » escondido bajo la retorica anti-nacionalista de la globalizacion.

En Argentina, el caso es tambien ejemplar por la inversión del proceso de privatizacion que comenzó con Menem-Cavallo a principios de los 90. En ese momento, las luces del triunfo neoliberal encandilaban. Las empresas nacionales, sin incentivos, languidecian, daban en realidad pérdidas. En cambio, la privatizacion, que traia la competencia a primer plano, pondria los ferrocarriles y la producción petrolifera por las nubes, y navegarian asi en los cielos de la globalizacion. Esa era la renovada retórica de la modernidad. Pero como sabemos, la colonialidad es constitutiva de la modernidad.  Los desastres de la privatizacion y del proyecto neoliberal son notables y notados no sólo en Argentina (el reciente accidente ferroviario), sino en Alemania. Vaya y pregunte Vd a los Alemanes que pasó que los ferrocarriles andan tan pesimos ahora ? Es que antes pertenecian al estado,  le van a comentar, y ahora a empresas privadas.  La privatizacion fue un error necesario, que ahora es necesario corregir. La desoccidentalización, irreversible, describe distintas maneras de desprendimiento político en la toma de decisiones económicas.

La diferencia entre la des-nacionalizacion de ayer y la consecuente privatizacion de principios de los 90  con  la re-nacinalizacion y des-privatizacion actual, es la diferencia entre el mal paso y la corrección de ese mal paso, pero con la experiencia del mal paso dado.  En aquel entonces,  la creencia en el fin de la historia; la fé en la marcha indefinida del progreso y el triunfo eterno de la modernizacion y el neoliberalismo, fueron las consecuencias de un acto de magia que encandiló a muchos. Veinte años despues, la toma de conciencia del subterfugio es irreversible. La diferencia es sin embargo, radical : los procesos de re-nacionalizacion, hoy, ya no estan ligados a fundamentalismos ideológicos del estado, sino a los procesos irreversibles de desoccidentalizacion política en decisiones económicas. La desoccidentalizacion tiene dos caracteristicas basicas : a) economia capitalista y b) ya no manejada por los legados del colonialismo, es decir, por la lógica unilateral de la colonialidad.

Esta es la politica claramente adoptada por los BRICS en la Cuarta Cumbre que tuvo lugar en Delhi a finales de Abril. Las decisiones en política internacional ya no serán unilaterales, lo cual significa que estamos ya en un mundo de colonialidad económica (capitalista en el vocabulario de liberales y marxistas) y de policentricidad política y epistémica. Además, la desoccidentalización torna la distinción entre Derecha e Izquierda (herencia tradicional de la modernidad) en obsoleta. La desoccidentalizaión es un movimiento de Izquierda en la medida en que confronta y se desprende de la hegemonía y dominancia construida y manejada durante cinco siglos por monarquías y estados seculares nacionales de Europe occidental y Estados Unidos. Pero también se puede decir que es un movimiento de Derecha porque no cuestiona la colonialidad económica, aquello que liberales y marxistas llaman ¨capitalismo¨, concepto que, por las mismas razones, va perdiendo su relevancia.

No obstante, tampoco es de Derecha por que la Derecha serían en este momento los procesos de re-occidentalización, los cuales son antagónicos a los de desoccidentalización. De ahí la reacciòn de España. Sin embargo, las cosas se han mezclado puesto que estados nacionales con historias coloniales pueden optar por ligarse a, en vez de desprenderse de,  la re-occidentalización.  La VI Cumbre de las Américas en  Cartagena, recientemente concluida, fue auspiciada por el Presidente de Colombia, José Manuel Santos, e inaugurada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Colombia y Chile han optado por la re-occidentalización. Brazil (como miembro del BRICS), Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela apuntan decididamente hacia la des-occidentalización.

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DISPATCHES FROM HONG KONG: THE MYTHS OF DEMOCRATIC AND AUTHORITARIAN STATES http://waltermignolo.com/the-myths-of-western-democracy-and-of-authoritarian-state/ http://waltermignolo.com/the-myths-of-western-democracy-and-of-authoritarian-state/#respond Mon, 09 Apr 2012 23:51:17 +0000 http://waltermignolo.com/?p=279  I have been in Hong Kong since January of 2012, and will remain until June 30, 2012, thanks to an invitation by the Advanced Institute of Cross-Disciplinary Studies of the City University. My first visit to the Eastern Hemisphere (according to Western land and water distribution) was to Korea, in May-June of 2009. My first reaction after seeing Seoul from the highway reminded me of my first impression of Chicago, in the early seventies, when I saw it from the Greyhound windows.  After my first day and a visit to down town guided by two graduate students, I asked: do you have to be careful when walking around this mega-city. In fact, at that point and being “inside” the city and not looking at from the highway, Chicago and New York seemed to me provincial cities of the past. I asked my guides if the city was dangerous? I did not ask the question directly, I put it in a longer sentence and in the most polite way I could think of.  Why, they asked? Oh, yes one of them—who has studied in the West– responded before I had to explain: you are coming from the West were you have to be careful, in Amsterdam, New York, Barcelona, Paris or Buenos Aires. Not to talk about Mexico!

A week later i was in Poussan (or Boussan). I asked the same question, although I have been already alerted, to my hosting colleagues.  I was lodged in a nice hotel in front of the beach, and a nice “rambra” between the beach and the road. Memories of Ipanema, in Rio de Janeiro, came to mind. At the hotel in Ipanema, any hotel,  one of the first pieces of advice received is: do not walk with your watch, do not take valuables with you, just the minimum, carry the basic money, and be careful with your credit cards. Well, my colleagues in Poussan responded like my students in Seoul: No, you can walk wherever you want and as late as you want and nothing will happen to you. So I asked why, how do you explain that one of the capitalists “tigers”, where money flows, and buildings grow like mushrooms and ten times higher than the highest oak trees in Chapel Hill, North Carolina, why do you, and me now, feel safe in the city? Each time I asked this question I received the first preliminary answer: shoulders went up, lips went a little bit down, a few seconds of silence, and the words: “I do not know.”  It was really reassuring to realize that safety comes with not asking questions about it. It looked to me as they, the Korean, were living under the assumption that the world is as it should be. They could have asked: what is wrong with you guys in the West that no one can walk and enjoy the street of a large city (or small, like Durham), without taking care of your belongings, your watch and sometimes, your life? They could have asked, but they did not. I was asking that question in my mind, and pondering why they were not asking it.

In between Poussan or Boussan I went to Beijing for five days. This time the city reminded me of Mexico: huge, about 22 million people; the old Beijing mixing with the corporate city. Phenomenal buildings next to old ones popped up like in a fairy tale, buildings that you can see going through the city, in the inner-city highway from Tiniamen Square to the area of Tsinghua University. Polluted like Mexico and crowded like Mexico. But i felt safe in Beijing. I asked the same question to several people and I received the same kind of answer: why it is safe? Silence, body gestures, I do not know. In South Korea I was pondering if was the “Eastern” version of democracy that could explain the safety in the city. I even risked the idea to colleagues I felt closer to. “Democracy?” they asked in response.  Korean democracy, some of them elaborated, is a myth that comes from the West.  A myth built on the belief that a multi-party state and a voting civil society constitute democracy. As I told you, I was talking about this issue with people I felt we shared some basic premises. The basic premise here was that if democracy has a meaning, the ultimate goal should be justice, political equality, economic equity, collaboration rather than competition, and the well-being of all rather than the wealth of the few. If these are the goals, and if the goals rather than the means define democracy, then it doesn’t matter how you achieve those goals. Multi-party states and voting civil societies may be one way to do it in certain places, but not in others. That is defining democracy by the institutions and not by the goals is putting the cart in front of the horse.

Recently I went to Singapore where the country is run—like in China and according to current terminology—by an authoritarian state. The story was the same: a very safe place. So, authoritarian states are safe places because they are authoritarian? It could be. Protests are illegal in Singapore. But when the situation gets to the limits, there is no law that can stop people protesting to save their life. That was not the case in South Korea where the state is not authoritarian but democratic; protests are legal, but repressed. It is a safe place while at the same time democratic manifestations are repressed by force, like in France or the US. China has its own chapter in the annals of repression: Tiniamen in 1989, and in Tibet in 2011. What called my attention was that in the democratic state of Korea and in authoritarian state of China, repression of protests demanding democracy are similar to those in the West– in “France 1968” and in the US “Occupy Wall Street.”  Moreover, in the US the stories of killers and killing has been increasing, from the killing and attempts to kill presidents, to other reasons (many provoked by racism, homophobia and xenophobia) like the recent case of Trayvon Martin  and Mohamed Merad in Toulouse, France . Needles to say that I am not talking here about individual problems, being it the killed (Martin) or the killer who was killed  (Merad). I am underlining the fact that both the US and France are paramount historical models of democracy. However, the question of safe mega-cities and democracy remains.

Authoritarian state means here that there is only one party like in China, or a leading party who was able to overrule competing parties, like in Singapore. I am tempting to say that Singapore is an “authoritarian democracy” very similar to Mexico and its Institutional Revolutionary Party (PRI). But why, since the 70s (the end of two decades of modernization and development in Latin America), has Mexico started moving down in in the social fabric and Singapore started moving up, economically and socially?  And remember: Mexico had also its “Mexico 1968” in the massacre in the Plaza de Tlatelolco.  I cannot find a case of repression in Singapore.  You can say, well, there is no repression because there is no protest, and if there is no protest it is because the state is authoritarian. Well, if China is an authoritarian state, then how do you explain Tiniamen and Tibet? They repressed the protest, but did not repress the possibilities and the conditions of protesting.  Still, China, Korea and Singapore (just to take three cases I visited), are safe.

I did no say much about Hong Kong yet, except that I have been here for three months. I asked the same question the first time I came here, in January of 2011 and received the same answer. Now I can tell you some stories from my own experience. The idea to write this note came to me, today, while having a cup of coffee at the Pacific Coffee Company, a huge coffee shop in a huge mall, Festival Walk, near by the City University of Hong Kong. I would say it holds between 150-175 seats, in different sections. At 3:00 in the afternoon it is generally packed. It was 3 pm today when I went. It was truly packed. I had to walk around for a while to find a bar stool. I found one at a tall table for two. One side was occupied with a student notebook, a math one. And a coat on top of the bar stool. The student was not there. So I sat at the table. When I sat I realized that next to the notebook, the student had left his or her electronic calculator. Then I realized that there was a chair, which was lower than the bar stool, and on top of the chair a purse, a women purse, red and semi-open. I finished my spinach cake and my cup of coffee, slowly eating, and when I left the student was not there. While having my coffee and enjoying my spinach cake, I realized that beyond the line of tables, lower tables with chairs, next to me there was a table with three comfortable sofas. The table was full of papers, notebooks and books, semi-drunk juices and other soft drinks and on top of the sofa, coats and purses, women purses. No one was there during the entire time I was enjoying my spinach cake.

During that time, many situations came to mind: the day that in a coffee place in Barcelona, my two hosts told me not to leave the computer case on the floor because “they” are smooth and quick. The same advice I received in Amsterdam, in a restaurant on the street.  Everyone knows what to do in New York, Mexico, Paris and the like. A few weeks ago I was in the subway (MTR) here. It was not peak hour, but the subway from Kowloon Tong to Central is always crowded or semi-crowded (different from “packed”).  There were two ladies chatting next to me, they were speaking in English. Theirs was a casual conversation about restaurants. Then a male voice called my attention. He was telling one of the ladies that her purse was semi-open. I have noticed that in the subway there are signs telling the costumers to be careful, but apparently the menace has not reached the point where one can travel by subway and be distracted about his or her belongings.  In Seoul, Poussan, Beijing and Singapore I was informed and so I knew the places were safe. In Hong Kong I know by experience and how nice it is to be in a mega-city and do not be concerned about your personal safety. Hong-Kong, as all know, was a British colony until 1997. But apparently, judging for personal safety conditions in London, I was not advised to be careful there as I was in Barcelona and Amsterdam, but if you Google “safety in London” you will find interesting advices that you will not find if you Google the same subject in Seoul, Beijing, Singapore and Hong Kong. I can surmise that no one will leave the laptop and the cell phone on a coffee table in the British Museum Café and go to the toilet. Safety in the public sphere, in Hong Kong, was not a British legacy. Neither was it in Singapore.

This is indeed an interesting issue to explore: how unsafe Western democratic states are and how safe Eastern democratic and authoritarian states are. I do not have an answer yet. The point being that there is no safe place and that democracy (like any other concept–socialism, God, human rights,  Confucius, etc.) could be used to legitimize authoritarian decisions.  I am more and more convinced that if democracy is the real goal, and democracy cannot be equated with multi-party states and voting civil society grounded in the type of  economy that  reproduces coloniality, instead of administering scarcity. Multi-party state and a voting civil society are not the only ways to achieve that goal while some authoritarian states can. A radical decolonial rethinking of these concepts is in order, if our goal are to work toward equality, equity, justice and communal (neither the commons nor the common wealth) cooperation instead of competition, and rewards and recognitions that are not based on money, heroism, start system and individual success.

 

 

 

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El vuelco de la razón: sobre las revoluciones, independencias y rebeliones de fines del XVIII y principios del XIX http://waltermignolo.com/el-vuelco-de-la-razon-sobre-las-revoluciones-independencias-y-rebeliones-de-fines-del-xviii-y-principios-del-xix/ http://waltermignolo.com/el-vuelco-de-la-razon-sobre-las-revoluciones-independencias-y-rebeliones-de-fines-del-xviii-y-principios-del-xix/#comments Sat, 08 Aug 2009 14:57:43 +0000 http://waltermignolo.com/2009/08/08/el-vuelco-de-la-razon-sobre-las-revoluciones-independencias-y-rebeliones-de-fines-del-xviii-y-principios-del-xix/ Lunes 22 de diciembre de 2008
http://otrosbicentenarios.blogspot.com/2008/12/el-vuelco-de-la-razn-sobre-las.html

1.- Las llamadas “revoluciones” y a veces “independencias” que sacudieron a América y al mundo del Atlántico (desde España y Portugal hasta Francia, Alemania e Inglaterra), fueron en realidad revoluciones e independencias post-coloniales. Post-coloniales en sentido literal: instauraron órdenes políticos y económicos sobre las ruinas de las colonias ibéricas y británicas. No podría decirse en cambio que la Revolución Gloriosa, en Inglaterra o la Revolución Francesa, su país homónimo, fueron revoluciones post-coloniales. En las Américas las revoluciones e independencias fueron movimientos de emancipación de los criollos blancos (en la América Latina y Sajona) y negros, originarios de Africa o nacidos y crecidos en el Caribe (la revolución haitiana). En medio de las revoluciones y las independencias que lograron—en distintas escalas—sus fines, cuentan también las “rebeliones” de Tupac Amaru y Tupac Katari en el Colasuyo, y en el sector sureste del Hispánico Virreinato del Perú. Hoy no se entendería con propiedad la elección de Evo Morales como presidente de Bolivia, y las poderosas organizaciones indígenas en Ecuador, la fuerza de Gambianos y Nasas en el sur de Colombia si no tuviéramos en cuenta las rebeliones además de las revoluciones y de las independencias.

La comprensión adecuada de este sacudón periférico que comenzó antes de la inflada revolución francesa, necesita sacar de la estantería lugares comunes, ya tapados por el polvo. En primer lugar, la revolución fundadora de los Estados Unidos de Norte América ocurrió en 1776, y las rebeliones de Tupac Amaru y Tupac Katari en 1781-82. En segundo lugar, a diferencia de la revolución francesa y a su equivalente en Inglaterra (la revolución gloriosa), no fueron revoluciones de una clase emergente en Europa—la burguesía mercantil que provenía de la Edad Media Europea y la burguesía librecambista enriquecida por la explotación de las colonias en América y por la trata de esclavos, que teorizará Adam Smith en la segunda mitad del siglo XVIII. Alcontrario de Europa, las revoluciones, independencias y rebeliones en las Américas ofrecen un paisaje vario pinto.

Los criollos de descendencia Europea que llevaron adelante la revolución en Estados Unidos, no eran propiamente burgueses, equivalentes a grupos sociales en Inglaterra y Francia; ni equivalentes a las comunidades formadas en los Burgos medievales ni tampoco a la burguesía surgida del comercio trasatlántico, como lo explica Eric William en su clásica obra Capitalism and Slavery (1944). Los criollos y africanos de primera generación que llevaron adelante la revolución Haitiana, no tenían mucho que ver ni con los unos ni con los otros. Ellos no llegaron a América desde Europa, sino desde Africa. Por su parte, las rebeliones de Katari y Amaru eran sólo la última de una larga historia de rebeliones y protestas, en los Andes, en Yucatán y en el valle de México, cuya historia se remonda a la primera mitad del siglo XVI. En tercer lugar, las de Europa se llamaron revoluciones (la Gloriosa y la Francesa), mientras que en América se llamaron revoluciones (la de Estados Unidos y la Haitiana). Se tomaron como homólogas periféricas de las correspondientes revoluciones metropolitanas, en Inglaterra y Francia? Independencias en cambio se llamaron sus equivalentes en el mundo colonial ibérico (cuando todavía América Latina no existía).

Una comprensión cabal del sacudón periférico nos lleva a preguntarnos, estas revoluciones, independencias y rebeliones en la periferia, fueron contra qué y contra quienes? Y en Europa, las dos revoluciones de marras, fueron contra qué y contra quienes? Y por qué no hubo semejantes sacudones en lo que es hoy el Medio Oriente (que no existía como tal todavía), en China (que todavía no había caído en las garras diplomáticas y comerciales de Inglaterra y Estados Unidos, como lo haría con la Guerra del Opio, en 1848)? Para empezar, la revolución que constituyó los Estados Unidos fue para emanciparse de quienes, en Inglaterra, comenzaron a tomar control político y económico con la rebelión de los “leverlers” (en 1648) y la “Revolución Gloriosa” en 1688. La revolución que liberó esclavos y africanos en Haiti, sacó ventaja de las clases emergentes que se emancipaban del control monárquico y religioso. Es decir, los motivos que encendieron las energías en ambos lados del Atlántico eran bien diversos y tenían historias locales específicas. No fueron, por cierto, revoluciones, emancipaciones y rebeliones contra un abstracto Gran Hermano opresor, uni-versal e invisible. Al contrario, una cosa fueron las revoluciones en el seno de formaciones imperiales-capitalistas, en Europa y otra muy distinta las rebeliones, revoluciones e independencias en las colonias de los países europeos, imperiales-capitalistas.

En América, los movimientos de emancipación (con sus tres perfiles) de-coloniales fueron distintas respuestas a la “revolución colonial” que tuvo lugar en el siglo XVI y comenzó a re-estructurarse a finales del XVIII y comienzos del XIX. En qué consistió “la revolución colonial?” Para los hombres Ibéricos (misioneros, oficiales del estado monárquico, soldados de una informe armada, misioneros de varias órdenes) consistió simplemente en el desmantelamiento de un tipo de orden (en Tawantinsuyu, en Anáhuac y en Yucatán) y la imposición paulatina de otro tipo de orden. El proceso de destrucción de un orden (el existente en el Incanato en Tawantinsuyu, en el Tlatoanato en Anáhuac y en la civilización Maya). Mientras que “revolución colonial” destaca el aspecto “positivo” que el concepto de revolución tiene para quienes la realizan (y en este caso, positivo y triunfante para los agentes ibéricos y para sus narradores), para los indígenas la “revolución colonial” fue un desastre y un caos. Para los Aymaras, la revolución colonial que iniciaron hombres ibéricos fue un Pachakuti, un vuelco y desorden. El intelectual Andino, Guaman Puma de Ayala, vertió el término Queshuaymara de Pachakuti como “el mundo al revés”, y a sí lo detalló en su fundamental tratado político Nueva Corónica y Buen Gobierno, concluída y enviada a Felipe III hacia 1616. También fue un vuelco y un caos para las poblaciones de Àfrica de cuyo seno se capturaron, esclavizaron y transportaron a América millones de personas. El equivalente de Pachakuti para un esclavizado y luego liberto como Ottobah Cugoano, fue su tratado ético-político (apropiado recientemente como “slave’s narratives”), Thoughts and Sentiments on the Evil of Slavery (1786, diez años después de la publicación de La riqueza de las naciones, de Adam Smith). El tratado de Cugoano se publico en las vísperas mismas del proceso que llevaría a la revolución Haitiana.

2.- El lector impaciente se estará preguntando de qué estamos hablando en un volumen conmemorativo del segundo centenario de la independencia en el Río de la Plata y a la constitución de la República Argentina. La historia oficial y la contra-historia son harto conocidas. Aunque siempre hay lugar de maniobra para una nueva interpretación partiendo de las pautas comunes que sostienen las interpretaciones existentes, si bien diversas y también en conflicto, mi intención aquí es precisamente socavar los cimientos sobre los que se asientan tales interpretaciones existentes, en su diversidad y en su conflicto. Estoy intentando una interpretación de-colonial más que post-colonial. Las interpretaciones post-coloniales parten de la afirmación, de la revolución colonial. Las interpretaciones de-coloniales parten del Pachakuti. Ahora bien, la perspectiva que instaura la revolución colonial borra la memoria del Pachakuti. En cambio, la memoria del Pachakuti no puede sacarse de encima la revolución colonial. Esto es, la interpretación de-colonial implica una epistemología de fronteras, un tener que dar cuentas sin poder ignorar la revolución colonial. Mientras que las interpretaciones post-coloniales son criticas de la revolución colonial aunque dejan intacto sus mismos supuestos. En este sentido, Bartolomé de las Casas es un crítico post-colonial: critica los excesos de la revolución colonial, pero no cuestiona su propia existencia y sus propios fundamentos.

Las revoluciones, independencias y rebeliones de finales del XVIII y principios del XIX son, por un lado, las primeras fracturas del orden moderno/colonial instaurado por la revolución colonial (en general descripta como “descubrimiento y conquista”) a finales del XV y principios del XVI. El orden moderno es inseparable del desorden colonial, tanto para Indígenas en América como para africanos en Africa y en América. Dicho de otra manera, la colonialidad es constitutiva y es el lado oscuro de la modernidad. Esbocemos entonces, en este marco, el carácter de las distintas rebeliones, revoluciones e independencias.

La revolución de los criollos Anglos, en las colonias Inglesas de la costa este de Estados Unidos, construye sobre la base de un triple orden de decisiones. Independencia del control británico; sumisión de las comunidades indígenas y explotación de esclavos africanos. Esta revolución se realiza, por otra parte, en un momento histórico en el cual Inglaterra y Francia están tomando el liderazgo de la política y la economía global que ni España ni Portugal supieron o pudieron mantener. La Revolución Gloriosa y la Revolución Francesa son los signos y los síntomas de un sacudón histórico en Europa; la Revolución Americana en las colonias. Curiosamente, las colonias inglesas a partir de las cuales se fundarán los Estados Unidos de América, se constituyeron recién a partir de las primeras décadas del siglo XVII mientras que los virreinatos en el área colonial hispánica y los pelourinhos en el área colonial portuguesa, fueron constituidos durante el siglo XVI. Cómo es entonces que la revolución en las colonial inglesas tiene lugar antes que en las hispánicas y portuguesas? Y cómo es, entonces, que la construcción de los Estados Unidos como estado-nación colonial tomó la delantera y se puso al lado de los estados-naciones imperiales (Francia, Inglaterra, Alemania) mientras que los estados-naciones en el Sur no siguieron el mismo derrotero (y hoy en día vemos las consecuencias)? Una posible respuesta estaría en considerar la conmoción del mundo colonial (único existente en ese momento, puesto que lo que será la colonización de la India por los ingleses está en sus comienzos y la colonización del Norte de África por los franceses recién comienza hacia 1830) como una réplica de las divisiones imperiales internas en Europa. Al sur quedan los países latinos, católicos. Al norte, países latinos pero calvinistas como Francia y los países anglo-sajones. Este es el momento de la segunda modernidad, la modernidad de la ilustración que desplaza la primera modernidad, la modernidad del renacimiento. La formación de Estados Unidos sobre las cenizas de las colonias inglesas, se gestó también en co-relación con liderazgo que Inglaterra estaba ganando sobre España y Portugal.

Es así que las independencias de las ex-colonias ibéricas y la formación de estados-nacionales post-coloniales, mantienen intacta la colonialidad en la que se fundó la revolución colonial (como lo hizo Estados Unidos) pero, además—y a diferencia de Estados Unidos—inauguran la continuidad imperial mediante imperios sin colonias. Veamos esto con más tranquilidad.
El concepto de “colonialismo interno” podría usarse pero no tendría mucho—o el mismo y cargado—sentido que tiene en las Américas, con excepción de Haití como veremos. Las revoluciones e independencias en manos de criollos de descendencia europea tanto en el Sur como en el Norte, tienen un elemento en común: el “colonialismo interno”, es decir, la re-producción y re-organización de la colonialidad (e.g., la lógica de la dominación y control imperial en las colonias) en manos de hombres nacidos en América en lugar del simple colonialismo en manos de hombres y funcionarios de los monarcas imperiales. Por qué colonialismo interno? Porque hombres blancos descendientes de familias europeas continuaron y muchas veces empeoraron las condiciones de Indígenas y esclavos, aunque esclavos libertos. Su condición de seres inferiores—en la conciencia de lso blancos—los marginó de la nación y de la ciudadanía. Haití es la excepción porque, desde el primer momento, se construyó como un estado-nación en manos de hombres negros descendientes de familias africanas o de familias de africanos esclavizados en las colonias.

El concepto de “diferencia imperial interna” que describe las tensiones entre el sur católico y el norte protestante de la Europa atlántica capitalista también puede conectar la América anglo con la América latina, aunque en los puntos opuestos del espectro de la diferencia imperial interna. La primera hola de revoluciones, rebeliones e independencias post-coloniales (es decir, que rompen los lazos directos con el imperio, pero que reproducen la colonialidad), inicia una nueva modalidad: imperialismo sin colonias. La formación de repúblicas (presuntamente autónomas y soberanas) sobre las ruinas de las colonias ibéricas, termina en realidad en manos de Francia e Inglaterra, aunque ni la una ni la otra tuvieron colonias. Manejaron, sin embargo, la escena económica y comercial (principalmente Inglaterra) y la escena política y cultural (principalmente Francia). Después que Inglaterra perdió las colonias en el continente, y el control de varias islas del Caribe, inició su colonialismo directo en India y su colonialismo sin colonias en América del Sur. Francia, después de Napoleón y después del tratado Guadalupe-Hidalgo que dejó en territorio Estadounidense vastas extensiones de tierras del estado Mexicano, inició una feroz campaña política en la que la diferencia imperial interna se fue trasladando del interior de Europa a su continuidad en América, Estados Unidos. Estos dos derroteros llevaron a Estados Unidos a integrarse al club de los países imperiales, y a tomar el liderazgo después de la segunda guerra mundial. Mientras que los estados-naciones del sur, independizados de imperios decadentes, de la primera modernidad, se entregaron al imán de los nuevos imperios, los de la segunda modernidad. George W. F. Hegel contó esta historia a su manera, aunque reveladora, en sus lecciones de filosofía de la historia, publicadas en 1822. El politólogo de Harvard, Samuel Huntingon, actualizó la historia de Hegel en su controvertido libro “La guerra de las civilizaciones”, tesis publicada en inglés, como artículo, en 1993.

Las repúblicas del sur entraron en una re-organización del mundo moderno/colonial que quizás sus líderes no entendieron cabalmente, desorientados por la trayectoria de Estados Unidos a lo largo del siglo XIX, desde la compra de Luisiana a Napoleón, a la impune apropiación de territorios mexicanos en 1848, a su afirmación definitiva en el orden global después de la guerra que dio el golpe de gracia al imperio hispánico en 1898. En el sur las ex colonias ibéricas se entregaban cada vez más al control británico y francés y, a partir de principios del siglo XIX, a Estados Unidos. Hoy, a doscientos años del sacudón postcolonial somos testigos, por un lado, de los destinos seguidos por los estados-naciones construidos en la tradición de Europa. Hoy, a doscientos años del sacudón post-colonial, estamos presenciando también el comienzo de procesos de-colonizadores.

La memoria de Pachakuti alimenta proyectos políticos e intelectuales como los que llevaron a Evo Morales a la presidencia y que recorren el suelo de América desde los Mapuches hasta Canadá. A los doscientos años de las independencias y revoluciones de criollos de origen Europeo, estamos presenciando acontecimientos como la III Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas de América. La conciencia de-colonial Africa es ya evidente en toda América del Sur, y siempre lo fue en el Caribe. El concepto de “afro-latinidad” es ya monedad corriente cuando hace diez años apenas, se asumía que la población africana en las Américas estaba en Estados Unidos o en el caribe inglés (es decir, afro-anglicanidad); o en el caribe francés cuya “latinidad” quedó oscurecida por el simple hecho de que el concepto mismo de “latinidad” es una invención de intelectuales y politólogos franceses. Afro-latinidad, en cambio, destaca las poblaciones afro-descendientes en la América hispana y lusitana.

En 1852, Juan Baustista Alberdi, comenzaba la introducción de su célebre Bases y puntos de partida para la organización nacional, con estas observaciones:

La América ha sido descubierta, conquistada y poblada por las razas civilizadas de la Europa, á impulsos de la misma ley que sacó de su suelo primitivo á los pueblos de Egipto para atraerlos á la Grecia; más tarde á los habitantes de esta para civilizar las regiones de la Península Itálica; y por fin á los bárbaros habitadores de la Germania para cambiar con los restos del mundo romano la virilidad de su sangre por la luz del Cristianismo.

Hoy, al ser no sólo conscientes de que la revolución colonial para unos fue un Pachakuti para los otros, podemos imaginar a los doscientos años de las primeras independencias, rebeliones y revoluciones del mundo moderno/colonial que los estados nacionales “las razas civilizadas de la Europa” se enfrentan con dos problemas. Uno, el conflicto a todo nivel “de las razas civilizadas” del Sur y del Norte. El otro, el de la emergencia de actores políticos, en el Sur, que fueron marginados de la construcción nacional. Y la emergencia, en el Norte, de una inmensa población “latina” cuya función social de transformación es semejante al protagonismo de Indígenas y afro-descendientes. En este panorama entrevemos el proceso de-colonial como una re-inscripción de Pachakuti: un vuelco de la razón. Esto es, un vuelco que comienza a llevarnos de la razón imperial a la razón de-colonial en cuyo espíritu están escritas estas páginas.
Publicado por Encuentro Buenos Aires en 9:55

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